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El ser humano es recurrente con sus fantasmas, aunque no exista prueba científica alguna de su existencia. Uno de los misterios o «leyedas urbanas» más populares y que con más asiduidad llega a los medios de comunicación es la de una especie de «humanoide» con diferentes nombres según el país donde supuestamente haya sido detectado. Nosotros lo conocemos como «el hombre de las nieves», pero en Estados Unidos y Canadá es el «bigfoot», y el «Yeti» si nos lo encontramos en el Everest.
En esta ocasión ha sido una usuaria de YouTube, Mary Greeley, la que ha subido a estecanal de vídeos la grabación de una familia de cuatro «bigfoot», que habrían sido captados por una de las cámaras web del parque de Yellowstone deambulando por un bosque detrás de una manada de búfalos. (A partir del minuto 3)

Aunque el vídeo ya ha sido analizado por expertos que aseguran que puede tratarse de un montaje, ya que tres de las figuras desaparecen repentinamente tras los árboles, la atención despertada por el asunto -por muy increíble que parezca- ha logrado que la grabación haya sido vista ya por casi un millón de usuarios. [Pincha aquí para acceder a la cámara web del Parque Yellowstone]

La existencia de esta especie ha sido cuestionada en numerosas ocasiones por diferentes estudios científicos. Uno de ellos es el realizado sobre su «pariente» el Yeti por Bryan Sykes, profesor de genética en la Universidad de Oxford, quien asegura que el misterio de su indentidad podría estar resuelto, según su estudio realizado en 2013.

Sykes, tras aplicar las últimas técnicas de análisis de ADN a supuestos restos orgánicos, principalmente cabello, afirma que una de esas muestras ha arrojado una coincidencia del 100 por cien con una mandíbula de un oso polar encontrado en Noruega, con una antigüedad que data entre los 40.000 y los 120.000 años.

El profesor cree que la explicación más probable es que los animales sean híbridos, cruces entre osos polares y osos pardos, especies con un estrecho parentesco que se aparean si sus territorios se solapan.

En el sentido contrario, y también en 2013, una revista científica estadounidense llamada «DeNovo Scientific Journal», publicaba la investigación liderada por Melba S. Ketchum, que afirmaba que el Bigfoot es el descendiente de un cruce entre machos de una especie de homínido y hembras de homo sapiens hace 15.000 años.

Ketchum, exveterinaria de Texas, anunció que las pruebas confirmaban la existencia del legendario Bigfoot real.

La comunidad científica respondió con el escepticismo que rodea a este asunto, máxime cuando su investigación no había aparecido en ninguna revista científica. Todd Disotell, de la Universidad de Nueva York, desestimó la teoría de Ketchum, porque «hay muchos más de 15.000 años de diversidad genética entre los humanos».

La fascinación por el Yeti comenzó en 1951, cuando una expedición al Everest regresó con una serie de fotografías que mostraban las huellas impresas sobre la nieve de un pie de proporciones gigantescas. A partir de entonces comenzaron las especulaciones y en el imaginario colectivo se formó el retrato de una criatura enorme, peluda y de ligero parecido con el ser humano. El monstruo entró entonces el armario y, por mucho que la ciencia diga lo contrario, parece que no hay forma de sacarlo.



Fuente: ABC

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