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Entrada destacada

Cuáles son los cinco enigmas más grandes de la Humanidad

La revista de Historia de la BBC ha resumido, según la opinión de veinte arqueólogos e investigadores, los enigmas y misterios más desconcer...

El misterio de la familia Médici podría resolverse tras más de 400 años

Desde las misteriosas muertes de un esposo y una esposa de la familia Médici, una poderosa dinastía italiana que gobernó Florencia y la Toscana casi ininterrumpidamente de 1434 a 1737, han circulado rumores sobre qué llevó a la pareja a su prematura desaparición. Ahora, los científicos creen que tienen una respuesta: no fue un asesinato, sino malaria.


En aquel momento, la lógica dictaba que el culpable era la malaria porque la pareja había mostrado síntomas de la enfermedad, incluida una reveladora fiebre intermitente. Pero de inmediato se propagaron rumores de un asesinato, señalando al hermano menor y rival de Francesco, Ferdinando, como el perpetrador.

Ferdinando era el siguiente en la línea de sucesión al trono, pero corría el riesgo de ser pasado por alto en favor del hijo ilegítimo de Francesco, Antonio. Además, Ferdinando había visitado al gran duque y a su esposa en su residencia justo antes de que enfermaran, lo que reforzaba aún más la sospecha de que los envenenó con arsénico para asegurar su propio ascenso al poder.

La pareja enfermó en una villa de los Médici en Poggio a Caiano, cerca de Florencia, una zona salpicada de pantanos y arrozales, hábitats ideales para los mosquitos que pueden transmitir la malaria. Aun así, los rumores de asesinato perduraron, probablemente alimentados por el historial de asesinatos e intentos de asesinato de la familia Médici.

Desde 2004, cuando comenzaron la exhumación y el análisis de restos óseos de 49 tumbas de la familia Médici como parte del Proyecto Médici, diversos estudios han confirmado la malaria como la causa de la muerte de Francesco. Sin embargo, otros estudios publicados tan recientemente como en 2006 utilizaron investigaciones toxicológicas para determinar que la pareja fue, en efecto, víctima de envenenamiento por arsénico.

Un nuevo estudio realizado conjuntamente por la Universidad de Pisa, en la Toscana, y la Universidad de Yale utilizó ADN extraído de los restos óseos de Francesco y de otro de sus hermanos, Giovanni, en un intento de zanjar el debate de una vez por todas.

“En los últimos años, intentamos resolver este misterio realizando algunos análisis específicos, en particular análisis paleo-inmunológicos, que atestiguaron la presencia de malaria en los restos. Pero los rumores no cesaban, porque la paleo-inmunología no es concluyente, y solo el ADN antiguo podía dar una respuesta con un alto grado de certeza”, dijo Valentina Giuffra, profesora de historia de la medicina en la Universidad de Pisa y coautora del estudio, publicado en junio en la revista iScience.

La paleo-inmunología utiliza antígenos, sustancias que desencadenan una respuesta inmunitaria, o proteínas para comprobar rastros de enfermedad en restos antiguos. El análisis de ADN, que es un enfoque más reciente, es más definitivo porque busca firmas genéticas directas de una enfermedad.

Giuffra y sus colegas hallaron rastros genéticos de plasmodium, los protozoos parásitos responsables de la malaria, en muestras de material óseo de las costillas de Francesco. “El ADN es concluyente”, dijo Giuffra. “Resuelve el problema y las dudas. Creo que esta es una respuesta definitiva”.

Dos especies de malaria

La malaria es uno de los grandes asesinos históricos de la humanidad, causando 610.000 muertes solo en 2024, según la Organización Mundial de la Salud. Se manifiesta con fiebre, dolores de cabeza y escalofríos, y su nombre proviene de la frase italiana medieval “mal aria”, que significa mal aire, un apodo derivado de la idea de que la enfermedad se contraía al respirar aire maloliente cerca de pantanos o aguas estancadas.

Las fuentes históricas respaldaban la suposición de que la malaria mató a Francesco y Bianca, dijo Giuffra. Documentos escritos por médicos de la corte de la familia Médici describían síntomas compatibles con la enfermedad. También detallaban algunos tratamientos administrados a los pacientes, como la sangría, extracción deliberada de sangre, que en aquella época se creía que liberaba al paciente de una enfermedad, pero que en realidad empeoraba su condición.

El análisis genético se realizó en pequeñas muestras óseas apartadas cuando se abrieron las tumbas de los Médici en 2004, antes de que los demás restos fueran enterrados de nuevo. Los científicos no pudieron realizar un análisis similar en ese momento porque la técnica no estaba lo suficientemente desarrollada, dijo Giuffra.

El nuevo estudio halló no solo una, sino dos especies del parásito de la malaria —Plasmodium falciparum y Plasmodium malariae— en los restos de Francesco, lo que sugiere que podría haber sido víctima de una doble infección. Los investigadores también analizaron los restos del cardenal Giovanni de’ Médici, hermano menor de Francesco, quien, junto con otros dos miembros de la familia, murió 25 años antes tras un viaje a la costa de la Toscana. También se encontró malaria en la muestra de Giovanni, en forma de una cepa previamente desconocida de Plasmodium falciparum.

“Francesco y Giovanni, un joven miembro de la familia, ambos viajaron con 25 años de diferencia a zonas de la Toscana que eran conocidas por la malaria”, dijo Giuffra.

“Los médicos de la corte intentaron disuadir a algunos miembros de la familia Médici de hacer estos viajes, especialmente en otoño, que era una estación particularmente favorable para la malaria. Pero fueron de todos modos y, pocos días después del viaje, comenzaron a desarrollar los primeros síntomas, incluida una fiebre intermitente, que se asocia con la infección por malaria”.

Detectar diferentes especies de malaria también ayuda a rastrear la evolución de la enfermedad. “Nuestro estudio contribuye a llenar un vacío histórico para un tiempo, el Renacimiento, y un espacio, Italia central, de los que existe información muy limitada sobre la evolución y la propagación de la malaria”, dijo Alexander Ochoa, científico investigador asociado en Yale y primer autor del estudio, en un correo electrónico.

Pero ¿hay alguna garantía de que Francesco no fuera también envenenado?

“Quizá no”, dijo Ochoa, “pero la evidencia genética presentada en nuestro estudio reduce el margen para la especulación”.

Gisella Caccone, científica investigadora principal también en Yale y coautora del estudio, está de acuerdo. “Podemos decir que tenían malaria, no podemos decir que no fueran envenenados también”, dijo Caccone en un correo electrónico.

“Ya se asumía en ese momento que tenían malaria, por los síntomas que tenían y el hecho de que viajaron a los pantanos infestados de malaria en el sur de la Toscana… si además de esto alguien decidió acelerar su partida envenenándolos, nunca lo sabremos. Pero ¿qué tan probable es?”

¿Erupciones cutáneas como señal de envenenamiento?

Donatella Lippi, profesora de historia de la medicina en la Universidad de Florencia y coautora del estudio de 2006 que respaldó la hipótesis del asesinato, dijo que todavía cree que Francesco fue envenenado. “Contraer malaria no significa morir por ella, y esta investigación respalda lo que siempre he sostenido”, escribió Lippi, quien no participó en el estudio, en un correo electrónico.

En el caso de la muerte de Francesco, añadió, los registros de la Biblioteca Vaticana mencionan erupciones cutáneas, fiebre e hinchazón, todos síntomas de una intoxicación aguda por arsénico.

“Creo que Francesco I sufría de malaria, pero fue envenenado y murió por el veneno. Su tumba fue abierta 300 años después de su muerte; sus manos estaban contraídas como si estuviera en los estertores de la agonía, y el cuerpo estaba bien conservado; el arsénico podría explicar ambas cosas”.

Giuffra señaló que los hallazgos de Lippi no se basan en los restos esqueléticos exhumados de la tumba de Francesco, sino en tejido biológico encontrado en un lugar diferente donde supuestamente se colocaron algunos de los órganos de Francesco tras una autopsia, según los registros históricos utilizados por Lippi. Se sabía que Francesco era un alquimista que experimentaba con sustancias químicas, lo que podría explicar las erupciones cutáneas, añadió Giuffra

El estudio es interesante, tanto desde una perspectiva histórica como desde la de los patógenos antiguos, dijo Anne Stone, profesora Regents en la Escuela de Evolución Humana y Cambio Social de la Universidad Estatal de Arizona. Stone, que no participó en el trabajo, sugiere que los hermanos murieron a causa de una infección malárica, pero que habría que realizar análisis toxicológicos para saber si el veneno también desempeñó algún papel.

“Recuperar ADN de patógenos a partir de restos humanos de hace siglos es técnicamente muy difícil”, dijo David Caramelli, profesor de antropología en la Universidad de Florencia que no participó en el estudio, en un correo electrónico.

“Aunque el estudio aporta evidencia compatible con una infección por malaria, no creo que resuelva de manera definitiva el debate de larga data sobre malaria versus envenenamiento. La presencia de ADN de patógenos no es necesariamente equivalente a demostrar la causa de la muerte, y la evidencia genética siempre debe interpretarse junto con datos históricos, arqueológicos y patológicos”.

No obstante, concluyó Caramelli, la nueva investigación representa un importante paso adelante y demuestra cómo la paleogenómica puede contribuir a abordar preguntas históricas de larga data

Fuente: CNN

Neptuno: El planeta azul produce vientos de 2.000 km/h.

En las regiones oscuras y frías del borde del Sistema Solar, un planeta azul gigante posee los vientos más feroces conocidos por la humanidad.

Neptuno, el octavo planeta y el más alejado del Sol, siempre ha sido uno de los mundos más misteriosos del Sistema Solar. Situado a una distancia media de unos 4.500 millones de kilómetros del Sol, recibe tan poca luz solar que, en el cielo de Neptuno, el Sol apenas brilla como una estrella grande vista desde la Tierra. Sin embargo, bajo su gélida superficie se esconde una atmósfera increíblemente dinámica, con asombrosas tormentas y vientos.

La característica más notable de Neptuno es la velocidad de sus vientos. Los científicos han descubierto que los vientos en la atmósfera del planeta pueden alcanzar velocidades superiores a los 2000 km/h, las más rápidas de todo el Sistema Solar. En comparación, los aviones comerciales modernos suelen volar a unos 900 km/h, mientras que incluso las tormentas más intensas de la Tierra apenas alcanzan unos cientos de km/h.

Estos vientos increíblemente fuertes se originan en una atmósfera compuesta principalmente de hidrógeno, helio y una pequeña cantidad de metano, la sustancia que le da a Neptuno su característico color azul. El metano absorbe la luz roja del Sol, lo que provoca que el planeta refleje su distintivo tono azul. Sin embargo, la causa principal de estos supervientos sigue siendo una gran incógnita para los científicos.

A diferencia de la Tierra, donde la energía solar es el principal motor del clima, Neptuno parece irradiar una cantidad considerable de calor desde su interior. Esta energía intrínseca podría contribuir a la formación de poderosas corrientes atmosféricas, creando tormentas masivas y sistemas nubosos que se desplazan a velocidades extremadamente altas.

En 1989, la sonda Voyager 2 se convirtió en la primera y única nave espacial de la humanidad en sobrevolar Neptuno. Las imágenes que envió revelaron un mundo dinámico, con nubes brillantes, vórtices de gas gigantes y fenómenos meteorológicos complejos, tan notables como los de cualquier otro planeta.

A pesar de décadas de estudio, Neptuno aún encierra muchos misterios. Este planeta distante nos recuerda que, incluso en un sistema planetario aparentemente familiar, la naturaleza puede crear fenómenos que superan nuestra imaginación.

Fuente: https://www.vietnam.vn/

Resuelven el misterio de la mayor extinción masiva de la Tierra

Hace 300 millones de años empezó un período de calentamiento de la atmósfera y de los océanos; a medida que el dióxido de carbono aumentaba por sobre el oxígeno, los seres vivos morían lentamente.


Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford, California, confirmó la razón de la “Gran Mortandad”, un proceso natural por el que se extinguió más de la mitad de la población de seres vivos del planeta durante el Paleozoico. Este fenómeno podría aclarar cómo ahora las especies marinas empezaron a adaptarse a los cambios bruscos en el ambiente, algo que ya se repitió hace millones de años.

Hace 252 millones de años, el 96% de las especies marinas y el 70% de los animales terrestres murieron en un evento que se dio progresivamente en el límite entre el Pérmico y el Triásico. Pese a que se la concibió como una catástrofe, algunas ramas evolutivas sobrevivieron, lo que permitió la continuidad de algunas especies una vez que el clima se estabilizó.

El 6 de julio se publicó un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences donde se describió que el calentamiento de la Tierra sucedió por las repetidas erupciones volcánicas que emitieron grandes masas de dióxido de carbono y metano al aire y, poco a poco, desplazaron a las partículas de oxígeno. Así, casi todos los braquiópodos (parecidos a las almejas y lirios marinos) se extinguieron.

Durante el Paleozoico, los braquiópodos dominaban el fondo de los océanos, pero después de la Gran Mortandad, solo moluscos, peces y equinodermos como las estrellas de mar y los erizos de mar ocuparon su lugar de predominancia.
Un proceso lento

La desaparición de las especies y todo el entorno terrestre no ocurrió de un día para el otro, sino que se dio en pequeños aumentos hace 300 millones de años. Poco a poco, el agua de los océanos comenzaba a tornarse más tibia hasta que alcanzó una temperatura de entre 8 y 12 grados centígrados. Estas condiciones fueron letales para aquellos seres vivos que no estaban adaptados a estas condiciones.

“Nuestros hallazgos muestran que, en diferentes grupos de organismos, las extinciones ocurrieron a tasas mucho más altas para aquellos más vulnerables a aumentos de temperatura del agua y disminuciones en la disponibilidad de oxígeno”, señaló uno de los científicos implicados en la investigación, Erik Anders Sperling.

Con la intención de comprender cómo ciertos animales marinos sobrevivieron al calentamiento de los océanos hace millones de años y cómo se comportan en la actualidad, teniendo en cuenta el aumento de las temperaturas por el calentamiento global, es que se analizaron algunos organismos extraídos del lecho marino.

Un experimento en las islas San Juan en el estado de Washington sobre braquiópodos demostró que toleran los niveles bajos de oxígeno, pero si el agua comienza a calentarse más de los niveles normales, su demanda metabólica se dispara y se descontrola más rápido que la de los animales que los sustituyeron.

“La mayor extinción masiva de todos los tiempos comenzó en un mundo muy similar al actual en cuanto a un océano relativamente frío y bien oxigenado, y luego hubo una enorme inyección de dióxido de carbono en el sistema terrestre. Entender cómo respondieron la Tierra y la biota terrestre entonces podría informarnos de lo que está por venir”, dijo Sperling.

Otra característica que pudieron dirimir los científicos es que los depredadores sobrevivieron mejor en la Gran Mortandad porque sus metabolismos son más rápidos. No por nada hoy en día existen unas 400 especies de braquiópodos, en comparación con unas 10.000-15.000 especies de bivalvos (animales marinos invertebrados).

En conclusión, los expertos advirtieron que deben tomarse medidas drásticas para evitar que el calentamiento en los océanos se dé a una velocidad mucho más rápida de la que se prevé. De acuerdo a los estudios preliminares, para 2100 la temperatura aumentaría entre 1,5 y 4 grados centígrados.

Fuente: La nacion.ar

F+isico y ex Investigador de la CIA afirma que existen 4 tipos de extraterrestres

Un físico vinculado a antiguos programas asociados a la CIA afirma que existen diferentes tipos de entidades relacionadas con reportes OVNI


El debate sobre los fenómenos aéreos no identificados volvió a ocupar titulares tras las declaraciones del físico estadounidense Hal Puthoff, conocido por haber participado en investigaciones relacionadas con programas vinculados al Gobierno de Estados Unidos. Sus afirmaciones reactivaron el interés sobre uno de los temas más debatidos durante décadas: la posibilidad de que existan formas de vida no humanas relacionadas con algunos reportes de objetos voladores no identificados.

Según informó en un reciente podcast, Puthoff sostuvo que a lo largo de los años escuchó testimonios provenientes de personas que aseguraban haber tenido acceso a información sobre presuntos incidentes y materiales asociados a este tipo de fenómenos. Cuatro categorías mencionadas en los relatos Durante sus declaraciones, el físico afirmó que dentro de esos testimonios se mencionaba la existencia de cuatro tipos distintos de supuestas entidades. De acuerdo con el contenido citado por el medio,

Puthoff señaló: “Hay probablemente cuatro tipos diferentes de seres involucrados”. Las categorías mencionadas corresponden a descripciones ampliamente conocidas dentro de la literatura y relatos vinculados al fenómeno OVNI: los llamados “grises“, descritos tradicionalmente como seres de baja estatura y grandes ojos; los “nórdicos“, representados con apariencia similar a la humana; los “reptiloides“, asociados con características reptilianas; y los “insectoides“, descritos como entidades con rasgos semejantes a insectos. El físico indicó que esta información provendría de personas que, según él, afirmaban haber tenido conocimiento de supuestos programas relacionados con recuperación y estudio de materiales vinculados al fenómeno

Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias El reporte señala que durante la conversación no se presentaron documentos, imágenes ni evidencias verificables que respaldaran esas afirmaciones. Puthoff reconoció que sus comentarios se basan en información obtenida a través de terceros y no en una confirmación directa derivada de pruebas públicas. 

El informe también recuerda que el interés institucional por los fenómenos aéreos no identificados ha aumentado en años recientes, especialmente tras la divulgación de informes oficiales en Estados Unidos sobre observaciones que continúan sin una explicación definitiva. Un tema que sigue generando atención internacional 

Las declaraciones vuelven a colocar el foco sobre una discusión que combina investigaciones gubernamentales, testimonios históricos y preguntas aún abiertas sobre fenómenos no identificados. Hasta el momento, las afirmaciones difundidas permanecen dentro del ámbito de declaraciones y testimonios reportados públicamente, mientras el debate continúa centrado en la búsqueda de evidencia verificable.

Fuente: : CodigoOculto.com

¿Cómo son realmente las estrellas?

Todos tenemos en la cabeza una idea de cómo son las estrellas: esferas de plasma brillantes y enormes. Pero quizá, esa imagen viene de cómo es nuestra estrella, el Sol. Si otras estrellas de las miles de millones que conocemos fuesen dramáticamente diferentes que nuestro Sol, ¿lo sabríamos? ¿Seríamos capaces de darnos cuenta?


La forma de las estrellas

Los astrofísicos estudiamos grupos de estrellas que nacieron aproximadamente en el mismo momento para comprender su evolución, y también inferimos su composición química a partir de los colores de la luz que emiten. Esto nos permite saber con bastante precisión la edad de las estrellas, de qué están compuestas, cuál es el combustible que las mantiene con vida y qué les pasará en el futuro lejano. Pero aun así, con toda esta información, sigue siendo extremadamente difícil obtener una imagen de la forma y detalles de otras estrellas que no sean el Sol.

¿Por qué es tan complicado? ¿No son las estrellas enormes? ¿Por qué no podemos estudiar su forma al igual que estudiamos galaxias mucho más lejanas?

La respuesta es sencilla: las estrellas son enormes, pero están muy lejos, con lo que su tamaño angular es extremadamente pequeño.

Imaginemos cosas que conocemos: una moneda de 2 euros. Si la tenemos en la mano, o incluso al otro lado de la habitación, somos capaces fácilmente de saber qué moneda es y cuál es su tamaño. ¿Pero seríamos capaces de reconocerla si estuviese a 1 km de distancia? ¿Y a 100 km?

Las estrellas más brillantes del cielo tienen un tamaño equivalente al de una moneda de 2 euros vista a una distancia de 6 000 km (por ejemplo, la distancia entre París y Nueva York). Ni los mejores telescopios de los que disponemos son capaces de ver la forma de cosas tan pequeñas, y cuando crean imágenes de dichos astros no son más que un punto brillante en una imagen. Un píxel. Necesitamos telescopios con mejor resolución angular si queremos estudiar la forma de las estrellas.

El tamaño de mil estrellas

Algunos sistemas de telescopios actuales, llamados interferómetros ópticos, son capaces de operar conjuntamente combinando las señales que obtiene cada telescopio de las estrellas. Aunque ahora hay varias instalaciones de este tipo en funcionamiento, Mount Wilson (California, EE UU) cuenta con el interferómetro óptico más grande del mundo, el Centro de Astronomía de Alta Resolución Angular (CHARA).

Como interferómetros, son capaces de operar como un único telescopio virtual enorme (de hasta 300 metros de diámetro), capaz de medir el tamaño y algunos detalles de las estrellas. Con estos instrumentos hemos sido capaces de medir el tamaño de unas mil estrellas, y la forma de unas pocas.

Pero, hasta el momento, esta técnica no permite separar mucho más los telescopios para crear telescopios virtuales más grandes a costes moderados. Esto limita la resolución angular que son capaces de obtener, y por tanto no consiguen obtener detalles finos sobre las estrellas que observan.

¿Y si usamos otros instrumentos para ver estrellas?

De forma hasta ahora completamente independiente, existe otro tipo muy diferente de telescopios construidos para estudiar cosas que poco tienen que ver con las estrellas.

En las últimas dos décadas, la astronomía de rayos gamma de muy alta energía, una de las principales ramas de la física de astropartículas, se ha convertido en una herramienta esencial para abordar fenómenos fundamentales en astrofísica, cosmología y física de alta energía. Los llamados Telescopios Cherenkov han abierto una ventana completamente nueva. Dentro del campo de la física de astropartículas, estos telescopios son capaces de estudiar algunos de los fenómenos más extremos del universo: agujeros negros supermasivos dentro de núcleos activos de galaxias (AGN), púlsares o explosiones de supernova. También sirven para buscar materia oscura.

La próxima generación de estos telescopios está en camino: el Observatorio Matriz de Telescopios Cherenkov (CTAO) será el principal instrumento a nivel mundial para la astronomía de rayos gamma de muy alta energía durante las próximas décadas, y mejorará drásticamente las capacidades técnicas de sus predecesores. Esta matriz estará compuesta por decenas de telescopios de varios tamaños (de hasta 23 metros de diámetro) separados cientos de metros.

Pero ¿qué tienen que ver estos telescopios con las estrellas?.

Las estrellas como nunca se han visto

Con el proyecto MicroStars queremos demostrar, por medio de la técnica de la interferometría de intensidad, que estos telescopios Cherenkov, además de ser utilizados para la astronomía de rayos gamma, serán capaces de formar el telescopio óptico virtual más grande jamás creado, superando las limitaciones de los interferómetros ópticos actuales. Si lo logramos, este instrumento tendría el potencial de tomar imágenes de estrellas como nunca se ha hecho hasta ahora.

De ser posible, serían capaces de expandir nuestro conocimiento en numerosos casos científicos: medir el tamaño y el oscurecimiento del limbo de las estrellas y, por lo tanto, restringir fuertemente los parámetros físicos de exoplanetas; estudiar la actividad magnética de otras estrellas que no sean nuestro Sol, mediante la detección de manchas solares; o medir y restringir la rotación rápida, los discos de acreción y los vientos estelares de las estrellas más masivas conocidas, las estrellas de tipo OB.

Si logramos desarrollar la técnica lo suficiente, podría llegar a ser posible tomar una imagen de la sombra de un exoplaneta transitando otra estrella, un avance que se convertiría en una imagen icónica para la humanidad.

Fuente: theconversation.com

En Siberia: Hallan el brote de peste más antiguo del mundo

El hallazgo de ADN en restos de un grupo de cazadores-recolectores revela el brote de peste más antiguo conocido, ocurrido hace más de 5.000 años. La cepa causó la muerte principalmente de niños y jóvenes.


Hace unos 5.500 años, grupos de cazadores-recolectores que habitaban la región del lago Baikal en Siberia (Rusia) se alimentaban en grandes cantidades de urogallos, ciervos, alces, peces, focas y marmotas.

Esta población se convirtió en víctima del brote de peste más antiguo que se conoce, afectando especialmente a niños y adolescentes, detalla una investigación publicada el miércoles (17.06.2026) en la revista Nature.

El origen de la peste más antigua en Asia

En el ADN obtenido en cuatro sitios de sepultura de la zona se encontró la cepa más antigua conocida hasta ahora de Yersinia pestis, la bacteria de la peste. Las muertes ocasionadas presagiaron el inmenso sufrimiento que este patógeno causó a la humanidad.

Los científicos explicaron que el brote fue particularmente letal para los jóvenes, a juzgar por los sitios de entierro, y lo atribuyeron a rasgos genéticos que ya no están presentes en la versión actual del patógeno.

"Los hallazgos cambian fundamentalmente la forma en que pensamos sobre los orígenes y el impacto temprano de uno de los patógenos más trascendentales de la humanidad", afirma el autor principal, el genetista evolutivo Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague.

Transmisión zoonótica de la peste

La evidencia también respalda que las marmotas fueron la especie transmisora original de la bacteria, y que la peste surgió en el centro o noreste de Asia antes de propagarse por Eurasia.

"Es solo gracias al desarrollo de métodos para estudiar el ADN antiguo que hemos descubierto que ha estado presente durante mucho más tiempo de lo que sabemos por los registros históricos. Es una enfermedad zoonótica, un patógeno que se mantiene principalmente en roedores en lugar de humanos, pero que ha pasado repetidamente a los seres humanos con efectos devastadores", señala el coautor Ruairidh Macleod, genetista evolutivo de la Universidad de Oxford.
Las epidemias que causaron un gran número de muertes en Europa

El segundo caso más antiguo conocido de peste data de hace entre 5.300 y 5.000 años en Letonia, a unos 5.000 km de distancia.

Dos epidemias mataron a un gran porcentaje de la población europea: la Plaga de Justiniano en el siglo VI y la Peste Negra en el siglo XIV, cuando la peste se transmitía a las personas a través de picaduras de pulgas infectadas, que eran transportadas por ratas.

Un brote que se produjo mucho antes de la agricultura

Durante mucho tiempo se había supuesto que los brotes significativos de peste ocurrieron solo después de que la humanidad comenzó la agricultura y estableció asentamientos con altas densidades de población.

También se pensaba que las primeras cepas pudieron haber sido leves. El descubrimiento de que la peste mató a cazadores-recolectores prehistóricos que deambulaban por un paisaje boscoso remoto en grupos de docenas de personas contradice esas nociones.

En las cercanías del lago Baikal se detectó Y. pestis en 18 de los 46 cuerpos examinados, una tasa más alta que en algunas fosas de entierro de la peste medieval. Para Macleod, encontrar evidencia de un brote de peste letal a gran escala entre estos cazadores-recolectores fue una "sorpresa total".
Una etapa de transición para la peste

Los investigadores recuperaron múltiples genomas de Y. pestis preservados en los dientes de las víctimas enterradas por la peste. Estas cepas estaban muy cerca de la raíz ancestral de una bacteria que se había separado de su predecesor evolutivo solo dos siglos antes.

"El patógeno parece representar una etapa de transición en la evolución de la peste: ya era capaz de causar una enfermedad grave, pero aún no poseía el conjunto completo de adaptaciones observadas en las cepas pandémicas posteriores", explica Willerslev.

Niños y jóvenes, principales afectados

Las cepas antiguas carecían de un gen que facilitaba la transmisión a través de pulgas. Tampoco producía dolorosas inflamaciones en los ganglios linfáticos más cercanos, como ocurrió en las epidemias posteriores.

Sin embargo, estas cepas poseían una variante genética ausente en las cepas de peste posteriores que puede causar complicaciones inflamatorias graves en niños, lo que explicaría por qué muchos de los enterrados eran menores.

"Esta susceptibilidad es mayor para los niños de 8 a 12 años, y es claramente un patrón de mortalidad completamente diferente al que vemos en otros sitios de cazadores-recolectores de Baikal donde no se detecta la peste", cuenta Macleod.

La trampa de las marmotas

Estos cazadores-recolectores entraban en estrecho contacto con las marmotas, y los investigadores señalan que probablemente los roedores propagaron la infección. En otros sitios de entierro se hallaron colgantes hechos con los dientes frontales de marmotas, que habrían sido una fuente de alimento.

"Es posible que algunas personas hayan entrado en contacto con una marmota infectada, probablemente al manipularla o al comer carne de marmota mal cocida", explica Macleod.

Después de que el patógeno dio el salto de las marmotas a las personas, los investigadores creen que se propagó a través de la transmisión de humano a humano, por ejemplo, al toser.

"Las infecciones por peste están generalizadas entre los individuos, y aparentemente muchas personas estrechamente emparentadas murieron de peste al mismo tiempo", detalla Macleod.

"Este brote devastó a las comunidades de cazadores-recolectores de la época. Está claro que al menos unas pocas personas quedaron con vida para enterrar a los muertos, y claramente sabían quién era quién, ya que los hermanos jóvenes fueron sepultados juntos en tumbas compartidas", concluye Macleod.

Fuente: DW

Groenlandia revela un misterio histórico: la humanidad contamina con mercurio desde hace 4.000 años

El hallazgo obliga a recalcular el mercurio de origen humano y a mejorar los modelos de emisiones actuales.


El ser humano contamina el medioambiente con mercurio desde antes de lo que se pensaba, según un estudio internacional con participación del CSIC y publicado en la revista Science Advances. En concreto, los resultados apuntan a que las emisiones antrópicas de metal tóxico comenzaron al menos durante la Edad de Bronce, hace unos 4.000 años.

Para llegar a esta conclusión, los expertos han reconstruido la historia de la contaminación por este elemento con datos recogidos en un núcleo de hielo de más de 1.200 metros (m) extraído en el marco del Proyecto de Núcleos de Hielo del Este de Groenlandia abarca todo el Holoceno, desde hace 11.700 años hasta la actualidad.

Este núcleo fue tratado en tres fases: primero, se cortó meticulosamente en trozos más pequeños, equivalentes a periodos de cinco años; segundo, se limpió para evitar la contaminación cruzada; y tercero, los trozos de hielo se derritieron en el laboratorio para su análisis.

"Este registro es único por su duración y su alta resolución temporal", ha destacado el investigador del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) y autor del estudio, Ari Feinberg.

Según el equipo investigador, las emisiones de mercurio en el pasado fueron de una magnitud lo suficientemente relevante para que dejara huella en el hielo de Groenlandia. "Solemos pensar que los humanos llevamos contaminando el planeta solo un par de siglos, pero esta nueva investigación revela que, en el caso de mercurio, hablamos de milenios", ha explicado Feinberg.

Las fuentes de estas primeras emisiones podrían haber sido el refinado de minerales de cobre y estaño o el uso de cinabrio, un mineral rico en mercurio muy apreciado como pigmento rojo y como medicamento, de acuerdo con los expertos. De hecho, el investigador ha apuntado a cómo arqueólogos han encontrado niveles altos de mercurio en huesos humanos procedentes de yacimientos funerarios de la Península Ibérica, "lo que sugiere que el cinabrio se utilizó de forma generalizada en ese periodo".

"La señal captada en el núcleo de hielo de la remota zona central de Groenlandia podría ser un indicio temprano de que las emisiones de mercurio ya eran lo suficientemente elevadas como para extenderse por toda la atmósfera del hemisferio norte", ha explicado.

Además, los datos del núcleo de hielo muestran que la contaminación no ha hecho sino agravarse con el tiempo. Por esta parte, los científicos han señalado que la acumulación de mercurio en Groenlandia se multiplicó por 2,7 desde el siglo XIII y por 7,4 a partir de 1840, coincidiendo con la revolución industrial. La metodología empleada permite distinguir estas emisiones humanas de los picos naturales de mercurio provocados por erupciones volcánicas, como las del volcán Laki, en Islandia, en 1783, o la del volcán Novarupta, en Alaska, en 1912.

El CSIC ha destacado que este avance contribuye a conocer mejor el origen y la evolución de las emisiones históricas de este contaminante al medio ambiente por parte del ser humano. "Este estudio podría ayudar a determinar cuándo comenzaron las emisiones humanas, un dato que no solo zanjaría un debate abierto en la comunidad científica, sino que permitiría monitorizar con más precisión el cumplimiento de los convenios internacionales sobre el uso de este metal tóxico", ha concluido el también investigador del IQF-CSIC y autor del estudio Alfonso Saiz López.

Asimismo, ha apuntado al Convenio de Minamata sobre el Mercurio, que busca desde su entrada en vigor en 2017 proteger el ecosistema y la salud humana de la contaminación por mercurio mediante la reducción de su uso. Según Feinberg, la capacidad para evaluar su eficacia y pronosticar la recuperación del ecosistema "se ve dificultada por las incertidumbres asociadas a las emisiones históricas causadas por el ser humano a lo largo de la historia".

Dado que aporta nuevas evidencias de que los seres humanos comenzaron a alterar los niveles de mercurio en el medioambiente antes de lo que se pensaba, obligará a reevaluar la cantidad de mercurio de origen humano presente en la actualidad. "Esperamos que esto ayude a mejorar los modelos actuales de emisiones de mercurio y con ello poder monitorizar y limitar su uso", ha añadido el investigador.

Fuente: el economista

El enigma del Boeing 727 que desapareció sin dejar rastro hace 23 años

El destino del Boeing 727-223, que despegó sin permiso y sin iluminación desde el aeropuerto Quatro de Fevereiro en Luanda (Angola) el 25 de mayo de 2003, continúa siendo uno de los enigmas más desconcertantes de la historia de la aviación. 


Aquel día, poco antes del atardecer, la aeronave (que había permanecido inmovilizada durante aproximadamente 14 meses debido a deudas impagadas y disputas contractuales) despegó a pesar de no tener autorización para hacerlo. Hoy, más de dos décadas después, no existe ninguna pista que permita reconstruir con precisión la trayectoria del vuelo o lo que ocurrió tras el despegue.

El avión se fabricó en el año 1975 y, en sus orígenes, formó parte de la flota de American Airlines, donde operó durante años hasta ser retirado del servicio comercial a finales del verano de 2001. Posteriormente, en marzo de 2022, aterrizó en Angola para servir como aeronave de carga para el transporte de combustible diésel. 

Sin embargo, la aeronave pronto se vio envuelta en una serie de complicaciones administrativas y logísticas: facturas sin pagar, documentos extraviados o robados y diversos problemas de seguridad que dificultaban su operación. Apenas dos meses después, en mayo de 2002, el avión quedó estacionado el aeropuerto, inmóvil y aparentemente olvidado.

El misterio del Boeing 727-223

Se cree que el 25 de mayo de 2003, dos individuos accedieron a la aeronave. Uno de ellos habría sido el piloto e ingeniero de vuelo estadounidense Ben C. Padilla, mientras que el segundo, John M. Mutantu, era un mecánico de la República del Congo. Ninguno de los dos contaba con la certificación necesaria para operar un Boeing 727, por lo que requerían un tercer tripulante para poder manejarlo con seguridad.

Poco después, el avión comenzó a desplazarse por la pista sin establecer ningún tipo de comunicación con la torre de control. Desde la torre intentaron contactar repetidamente con la aeronave, pero no recibieron respuesta. Sin luces exteriores y en completo silencio operativo, el avión logró despegar y puso rumbo suroeste sobre el océano Atlántico antes de desaparecer del radar. 

En ese momento llevaba aproximadamente 53.000 litros de combustible, lo que le otorgaba una autonomía estimada de unos 2.400 kilómetros. Desde entonces no se ha vuelto a tener noticias ni del avión ni de los dos ocupantes.

No se conoce con precisión la distancia que pudo haber recorrido la aeronave tras el despegue, pero algunos informes señalan que llegó a solicitar autorización para aterrizar en las Islas Seychelles. 

La distancia aproximada entre el punto de salida y ese destino es de unos 5.149 kilómetros. Sin embargo, para cubrir este recorrido, el avión habría tenido que repostar en algún otro lugar intermedio, algo de lo que no existe ningún registro oficial.

La hermana de Padilla, Benita Padilla-Kirkland, declaró en 2004 que su familia creía que él podría haber estado al mando y que quizá el avión se había estrellado en algún lugar remoto de África o incluso que él pudiera estar retenido contra su voluntad. 

Por otro lado, en julio de 2003 surgió el rumor de un posible avistamiento del avión en Conakri, Guinea, aunque posteriormente el Departamento de Estado de Estados Unidos descartó esta información. Documentos filtrados más tarde indicaron que se realizaron búsquedas internacionales en distintos países, incluyendo Sri Lanka y Nigeria, sin ningún resultado.

Las desapariciones más misteriosas de la historia

En 1935, Amelia Earhart quería completar la primera vuelta al mundo sobre la línea del ecuador. Sin embargo, Earhart y su navegante Fred Noonan desaparecieron poco después de despegar de Lae, en Papúa Nueva Guinea, el 2 de julio de 1937. 

Las condiciones meteorológicas en la ruta eran complicadas y se cree que pudieron contribuir a la desorientación de la aeronave, lo que habría llevado a Earhart a quedarse sin combustible en algún punto del Pacífico. A lo largo de los años también han surgido teorías alternativas, como la posibilidad de un aterrizaje forzoso en una isla bajo control japonés, seguido de su captura o ejecución, aunque ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada.

La misteriosa tragedia que ayudó a consolidar la leyenda del Triángulo de las Bermudas se remonta al 5 de diciembre de 1945, cuando cinco bombarderos estadounidenses desaparecieron durante una misión de entrenamiento en las proximidades de Florida. 

Un extenso informe militar de más de 500 páginas planteó como explicación más probable que los pilotos se desorientaron durante el ejercicio, lo que, sumado a un posible agotamiento de combustible, habría provocado su caída en el océano. Finalmente, la desaparición de los 14 aviadores fue clasificada oficialmente como «causa desconocida».

El vuelo MH370 de Malaysia Airlines (MH370/MAS370) fue un vuelo comercial internacional de pasajeros operado por la aerolínea Malaysia Airlines que desapareció el 8 de marzo de 2014 mientras cubría la ruta entre el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur, en Malasia, y su destino previsto, el Aeropuerto Internacional de Pekín-Capital, en China. La causa de su desaparición continúa sin esclarecerse hasta el día de hoy. Este caso es considerado uno de los mayores enigmas de la historia de la aviación moderna.

Fuente: ok

El misterio del déjà vu: investigación revela qué ocurre en el cerebro

Los investigadores diseñaron un experimento capaz de provocar artificialmente esta sensación en un entorno controlado.


Los denominados ‘déjà vu’ llevan décadas despertando la curiosidad tanto de científicos como de la población general. Esa extraña sensación de estar viviendo una situación que ya ocurrió anteriormente sigue siendo uno de los fenómenos más intrigantes relacionados con la memoria humana. Ahora, una investigación liderada por el Dr. Akira O’Connor, especialista en memoria de la Universidad de St Andrews, en Escocia, ha aportado nuevas pistas para comprender por qué se produce esta experiencia.

El estudio plantea que el ‘déjà vu’ podría estar relacionado con un conflicto interno en los mecanismos de la memoria. Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores diseñaron un experimento capaz de provocar artificialmente esta sensación en un entorno controlado.

Un experimento para recrear la sensación de haber vivido algo antes


Durante la investigación, los participantes leyeron diferentes listas de palabras relacionadas entre sí. Entre ellas aparecían términos como “mojado”, “nieve”, “invierno”, “hielo” o “congelar”, todos vinculados a una palabra concreta que, sin embargo, nunca llegaba a mostrarse: “frío”.

Este procedimiento generó un falso recuerdo en muchos de los voluntarios. Aunque la palabra clave no había aparecido en ningún momento, varios participantes tenían la firme impresión de haberla visto previamente.

Los investigadores denominaron a estas palabras ausentes “señuelos críticos resueltos”. Se trata de términos que resultan familiares para el cerebro debido al contexto en el que aparecen, aunque realmente nunca hayan formado parte de la lista presentada.

El conflicto de memoria que podría explicar el déjà vu

Los resultados fueron especialmente llamativos. De los 21 voluntarios que participaron en el estudio, 16 experimentaron esta sensación de familiaridad. Además, los científicos observaron que el efecto era más intenso cuando los participantes eran capaces de detectar que aquello que les resultaba conocido en realidad no había ocurrido.

Según los autores, este hallazgo refuerza la idea de que el ‘déjà vu’ podría ser una señal generada por el cerebro cuando detecta una contrdicción entre distintas informaciones almacenadas en la memoria. En lugar de tratarse de un recuerdo real, sería una especie de mecanismo de comprobación que alerta de que algo no encaja completamente.

Las resonancias magnéticas realizadas durante el experimento respaldaron esta hipótesis. Los investigadores comprobaron que las áreas cerebrales relacionadas con el control y la supervisión de la memoria permanecían activas mientras se producía el conflicto cognitivo.

Aun así, los expertos advierten de que el descubrimiento tiene ciertas limitaciones y que todavía queda mucho por investigar sobre este fenómeno. Lo que sí parece cada vez más claro es que el ‘déjà vu’ podría estar menos relacionado con recuerdos ocultos y más con la forma en que nuestro cerebro verifica continuamente la información que procesa.

Fuente: larazon.es

12 científicos en EE. UU. han muerto o desaparecido y hay preocupación

Los científicos muertos o desaparecidos tenían vínculos con programas nucleares o espaciales y, en algunos casos, con proyectos clasificados. Rhian Lubin analiza los casos.


“Algo está pasando”, advirtió la representante por Florida Anna Paulina Luna a sus seguidores en X.

“¿Quién mató a los científicos?”, planteó la congresista de Carolina del Sur Nancy Mace.

Las republicanas forman parte de un número creciente de legisladores que alertan sobre los 12 científicos estadounidenses que han muerto o desaparecido desde 2022, todos con vínculos con programas nucleares o espaciales y, en algunos casos, con proyectos clasificados.

Además, en su publicación, Luna añadió: “Si te inquieta la cantidad de científicos que han desaparecido, muerto o se han suicidado recientemente, en relación con estos casos y otros, tu intuición es correcta”.

En algunos casos ya se identificaron sospechosos. Sin embargo, la falta de información sobre los otros alimentó teorías conspirativas, mientras investigadores y aficionados intentan encontrar vínculos entre ellos. A la vez, tanto el Congreso como la Oficina Federal de Investigación (FBI) iniciaron pesquisas, aunque todavía se conocen pocos detalles sobre una posible conexión entre los casos.

Los legisladores del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes investigan ahora 10 de los casos y a finales de abril enviaron cartas al FBI, al Pentagon y al Departmento de Energía para advertir que “estas muertes y desapariciones podrían representar una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y para el personal con acceso a secretos científicos”.

“Sabemos que hay muchos países en el mundo que querrían tener nuestro conocimiento y nuestras capacidades nucleares”, dijo el presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, James Comer, en Fox & Friends. “Estas personas estaban en la primera línea de ese trabajo, y ahora están muertas o desaparecidas”.

A partir de ahí, las especulaciones se intensificaron tras la muerte del investigador de ovnis David Wilcock, quien falleció el 20 de abril, según confirmó la oficina del forense del condado de Boulder. Su caso eleva a 12 el total de episodios considerados misteriosos.

Sin embargo, en varios de ellos la policía descartó la intervención de terceros, y la NASA afirmó que no hay indicios de una amenaza a la seguridad. A la vez, familiares de las víctimas rechazaron las teorías de conspiración. Por su parte, el presidente Donald Trump señaló que “con suerte” todo se trata de una “coincidencia”.

‘The Independent’ analiza los casos.


Tres investigadores de la NASA en California muertos o desaparecidos y un astrofísico de Caltech asesinado frente a su casa

Frank Maiwald, Michael Hicks y Monica Reza trabajaban en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, mientras que el astrofísico Carl Grillmair formaba parte del Centro de Procesamiento y Análisis Infrarrojo de Caltech y los cuatro estaban en la zona de Pasadena, a las afueras de Los Ángeles, donde tres murieron y uno sigue desaparecido.

El científico Michael Hicks, especializado en cometas y asteroides, dejó el laboratorio en 2022 y falleció en julio de 2023, sin que se informara la causa.

La hija de Michael Hicks, Julia Hicks, dijo a CNN que su padre había tenido “problemas médicos conocidos” y que no entendía la relación entre su muerte y la de otros científicos desaparecidos. Además, señaló que, al 21 de abril, ni funcionarios electos ni agencias federales se habían comunicado con ella.

Frank Maiwald, investigador de 61 años nacido en Alemania y radicado en Pasadena, murió el 4 de julio de 2024 y la causa de su muerte no fue divulgada.

Por su parte, Monica Reza, de 60 años y reconocida científica de materiales, desapareció el 22 de junio de 2025 tras salir de excursión en el Bosque Nacional Ángeles. Dirigía el Grupo de Procesamiento de Materiales del laboratorio de la NASA y en los años 90 codesarrolló una superaleación a base de níquel utilizada en motores de cohetes. Según una carta enviada a la Oficina Federal de Investigación, el Comité de Supervisión de la Cámara citó informes que la vinculaban con el general retirado de la Fuerza Aérea William McCasland, también desaparecido en febrero en Albuquerque, Nuevo México.

“Informes incluso sugieren un vínculo directo entre Reza y el general McCasland, ya que los describe como con una ‘estrecha relación profesional’ a través de un programa de investigación financiado por la Fuerza Aérea a comienzos de los 2000, centrado en ‘materiales avanzados para vehículos espaciales reutilizables y armamento’”, escribieron James Comer y Eric Burlison en una carta dirigida al director del FBI, Kash Patel.

El 16 de febrero, el astrofísico y astrónomo Carl Grillmair, de 67 años, fue asesinado a tiros frente a su casa en la localidad rural de Llano. Entre sus logros se destaca el hallazgo de agua en un planeta distante.

Por el crimen fue acusado Freddy Snyder, de 29 años, quien, según la oficina del sheriff del condado de Los Ángeles, no conocía a la víctima.

Cuatro científicos desaparecidos en Nuevo México, incluido un general retirado vinculado a la base de Roswell

Uno de los cuatro científicos desaparecidos en Nuevo México en el último año es William McCasland, general retirado de la Fuerza Aérea, quien salió a hacer senderismo el 27 de febrero y no regresó.

El hombre, de 68 años, vivía en las afueras de Albuquerque y salió de su casa con un revólver calibre .38 en una funda de cuero, botas de senderismo y una billetera. Dejó su teléfono y sus gafas.

La oficina del sheriff del condado de Bernalillo descartó la intervención de terceros. Sin embargo, el caso generó teorías de conspiración porque McCasland dirigió anteriormente el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea en la base Wright-Patterson, en Ohio, un lugar que suele vincularse con el supuesto incidente de Roswell de 1947.

Su esposa, Susan McCasland Wilkerson, afirmó que esa relación alimentó información errónea y negó que tuviera conocimientos clasificados o vínculos con programas sobre ovnis. “Neil no tiene ningún conocimiento especial sobre cuerpos o restos extraterrestres del supuesto accidente de Roswell almacenados en Wright-Patt”, escribió en Facebook el mes pasado.

Melissa Casias y Anthony Chávez, ambos vinculados al Los Alamos National Laboratory, siguen desaparecidos. El complejo fue sede del Proyecto Manhattan, el programa secreto del gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para desarrollar una bomba nuclear antes que la Alemania nazi.

Casias, de 53 años, desapareció el 26 de junio de 2025 en su localidad de Ranchos de Taos, a unos 100 kilómetros de Santa Fe. Esa mañana dejó a su esposo en el laboratorio y regresó a su casa para trabajar de forma remota tras olvidar su credencial, según Taos News. Más tarde, cuando su hija volvió, encontró el auto en el lugar, pero ella ya no estaba, aunque su teléfono, cartera y billetera se quedaron en la vivienda. La policía estatal de Nuevo México indicó que no hay indicios de intervención de terceros.

Chávez, de 79 años, está desaparecido desde comienzos de mayo de 2025. Había trabajado en el laboratorio como capataz de obras hasta su retiro en 2017. Según investigadores, no hay señales de intervención de terceros ni de que planeara irse.

“Su auto estaba cerrado en la entrada de su casa. Su billetera, llaves y objetos personales estaban adentro, por lo que parece que salió por poco tiempo”, escribió su amigo Carl Buckland en redes sociales. “Su desaparición es extremadamente inusual”.

En otro caso, Steven García, contratista que trabajaba en el Kansas City National Security Campus en Albuquerque, permanece desaparecido desde el 28 de agosto. Salió de su casa con un arma de mano, pero sin llaves ni teléfono. Su trabajo estaba relacionado con la producción de componentes no nucleares para armas, y el centro fabrica diversos productos de seguridad nacional para el Departamento de Energía. La policía local indicó que no hay avances recientes en la investigación.

Asesinato de un científico nuclear del MIT, el suicidio de una investigadora “genio” y la muerte de una bióloga farmacéutica

Tres científicos destacados murieron en hechos trágicos y violentos en los últimos tres años, aunque no hay pruebas que los vinculen con los otros casos.

La muerte de la investigadora en antigravedad Amy Eskridge en junio de 2022 fue considerada un suicidio por herida de bala autoinfligida. Un amigo de la científica, Franc Milburn, dijo a NewsNation que ella creía estar siendo perseguida por su trabajo.

Según su relato, Eskridge le escribió: “Si ven algún informe que diga que me suicidé, definitivamente no es cierto…”.

Sin embargo, su padre, Richard Eskridge, ex empleado de la NASA, rechazó esas teorías: “Los científicos también mueren, como cualquier otra persona”.

Por otro lado, en diciembre, el físico y especialista en fusión Nuno F. G. Loureiro, profesor del Massachusetts Institute of Technology, murió tras ser baleado en su apartamento en Brookline, Massachusetts.

El autor del crimen fue identificado como Claudio Manuel Neves Valente, quien también fue señalado como responsable del tiroteo en Brown University ocurrido dos días antes del asesinato de Nuno F. G. Loureiro. Ambos habían coincidido en un programa universitario en Portugal entre 1995 y 2000. Valente fue hallado muerto el 19 de diciembre en un depósito en New Hampshire y el motivo del crimen nunca se determinó.

Loureiro era padre de familia y dirigía el Centro de Ciencia del Plasma y Fusión del Massachusetts Institute of Technology. Un informe policial difundido en febrero citó a una colega que indicó que el científico tenía contactos en el Departamento de Energía, aunque no estaba claro si contaba con autorización de seguridad de alto nivel ni si trabajaba con el Departamento de Defensa.

En otro caso, en marzo se recuperó el cuerpo de Jason Thomas, biólogo de la farmacéutica Novartis, en un lago de Massachusetts. Llevaba tres meses desaparecido antes de ser hallado en el lago Quannapowitt. Según su esposa, atravesaba un momento difícil tras la reciente muerte de sus padres.

Jason Thomas no fue mencionado por nombre en la carta de los legisladores al FBI aunque sí se hacía referencia a un “investigador farmacéutico”.

Fuente: https://www.independentespanol.com/

Un misterio de 2.000 años: descubren el París romano bajo la explanada de Notre Dame

Mientras los turistas hacen fila para ver las gárgolas, expertos hurgaron cuatro metros más abajo y hallaron veinte siglos de historia: una escritura rojiza hallada en cerámicas medievales sigue sin ser descifrada.


Bajo el sol abrasador del verano, una fila de turistas espera para subir a la catedral de Notre Dame y conocer sus gárgolas.

Cuatro metros por debajo de ellos, un equipo de arqueólogos excava en la dirección opuesta: hacia abajo y hacia atrás en el tiempo, hasta el París romano de hace 2000 años.

En 2019, un incendio derribó la aguja de Notre Dame ante la mirada del mundo. La catedral fue reconstruida y reabierta a finales de 2024, y ahora París quiere suavizar la plaza calurosa y desnuda que se encuentra frente a ella con árboles y sombra.

Pero en una ciudad tan antigua, no se puede remover la tierra hasta que se haya excavado lo que yace debajo, por si se daña durante las obras.

Así que una parte de la explanada de Notre Dame se ha convertido en un sitio de excavación: un pozo abierto rodeado de barreras y atravesado por una pasarela de madera, a unos pasos de la fila de visitantes.

Un “Código Da Vinci” moderno

“Es una oportunidad única para nosotros de trabajar en algo que marcará una diferencia tangible en la historia de París”, declaró a The Associated Press Lucie Altenburg, conservadora de la unidad de arqueología de París.

Entre los cientos de objetos ya encontrados: una moneda del siglo IV con la efigie del emperador Constantino, y fragmentos de cerámica medieval pintados en el interior con marcas que ningún experto ha descifrado aún —como un Código Da Vinci moderno.

“Hace que Notre Dame vuelva a sentirse viva”, dijo Emily Carter, de 34 años, una turista de Manchester que esperaba en la fila con sus dos hijos. “Vienes a ver la catedral y luego te das cuenta de que hay otra ciudad bajo tus pies. Eso es casi más conmovedor”.

Los primeros vestigios aparecen a 50 centímetros (20 pulgadas) de profundidad; 4 metros (13 pies) más abajo, el equipo sigue desenterrando el pasado. Algunos días llenan 15 cajas —de un suelo que ha permanecido intacto durante décadas.

Las ciudades antiguas tienen arqueólogos supervisando las excavaciones

Este es el trato en toda ciudad antigua: el pasado no está en un museo al final de la calle —está debajo de la calle.

Las ciudades crecen. Cada época se construye sobre los escombros de la anterior, y el suelo se eleva con ella; en Roma, ha subido unos 9 metros (30 pies) desde que cayó el imperio en el siglo V d. C.

Cuando Atenas construyó su metro para los Juegos Olímpicos de 2004, puso en marcha la excavación más grande de la historia de Grecia y desenterró decenas de miles de objetos, que ahora se exhiben en las propias estaciones. París no es diferente. Todo proviene de la isla en el Sena, la Île de la Cité, donde comenzó París. Siglos más tarde, Notre Dame se erigió en el mismo terreno.

Cuando se fundó la catedral en 1163, toda la plaza estaba repleta de casas medievales, divididas por una sola calle, dijo Camille Colonna, la arqueóloga que dirige la excavación.

Al excavar, su equipo ha llegado a sus sótanos —y, por lo tanto, también a la época de la historia que representan. Debajo de ellos se encuentran silos de grano merovingios y carolingios, de los siglos VI al X; más abajo, aún más oscuros y profundos, un denso barrio romano de los siglos IV y V.

Veinte siglos se apilan en 4 metros (13 pies) de tierra —o aproximadamente la altura de dos Napoleones Bonaparte y medio colocados uno encima del otro.

“Aquí se pueden ver las capas: el París medieval, el París romano, tal vez incluso antes de eso”, dijo Yasmine Benali, de 22 años, una estudiante de arqueología que observaba desde detrás de las barreras. “Hace que la ciudad se sienta menos como una postal y más como algo que aún se está descubriendo”.

Monedas, cerámicas y marcas misteriosas


Los hallazgos más valiosos aquí provienen del lugar más asqueroso: los profundos hoyos debajo de las casas medievales, antiguas letrinas que también servían como vertederos de basura.

De allí, el equipo sigue sacando jarras y tazas enteras —descartadas hace siglos, pero aún intactas— entre los platos rotos y los huesos de animales. “Es raro encontrar cerámica completa”, dijo Valentine Breloux, arqueóloga de la unidad. Aquí, los residuos blandos las amortiguaron y, siglos después, milagrosamente salieron enteras.

Luego aparecieron otros objetos que desconcertaron a los expertos. Mientras los conservadores limpiaban lo que parecía cerámica medieval común, encontraron una tenue escritura rojiza pintada en el interior: las mismas marcas misteriosas en un fragmento tras otro. Aún no se ha descifrado su significado.

De todo lo que ha limpiado de Notre Dame, dijo Breloux, estos son los más “sorprendentes”.

Los hallazgos romanos son los que más valoran los arqueólogos: los más profundos, los más antiguos y los menos comprendidos. En la época romana, la ciudad se llamaba Lutetia, y su centro se encontraba al otro lado del río, en la margen izquierda.

Cuando el Imperio Romano se derrumbó, la gente se refugió en la Île de la Cité, donde más tarde se levantaría Notre Dame, y fortificó la isla con muros de piedra extraída de edificios anteriores.

El equipo de Colonna encontró una prueba: un umbral romano hallado en la excavación, tomado de un edificio mucho más grande, trasladado, colocado boca abajo y utilizado como pavimento en una calle.

París alberga miles de hallazgos en un centro arqueológico

Cada hallazgo sale de la excavación y viaja hacia el norte, al centro arqueológico de la ciudad —lo que Colonna llama “un enorme almacén arqueológico”, un tesoro de París.

Para los arqueólogos, la excavación de la catedral es un regalo excepcional. En Francia, como en otros lugares, solo trabajan donde están a punto de comenzar las obras de construcción —un poco como los trabajadores de las canteras industriales que acaban desenterrando restos de dinosaurios. “Esto solo ocurre porque la ciudad de París decidió que quería embellecer la zona“, dijo Altenburg.

La nueva plaza debería estar prácticamente terminada para 2028: una especie de claro en el bosque, con 160 árboles nuevos y una fina capa de agua deslizándose sobre la piedra para refrescarla en verano —parte de cómo París se prepara para veranos cada vez más calurosos provocados por el calentamiento global.

Hasta entonces, el equipo de Notre Dame quiere profundizar aún más —más allá de los romanos, hacia quienes les precedieron, los galos que le dieron a la ciudad su primer nombre.

“La esperanza es que podamos retroceder en el tiempo aún más de lo que lo hemos hecho hasta ahora", dijo Altenburg.

Fuente: Infobae

Un cuerpo de hace 5.500 años revela el misterio de la sífilis

Un equipo internacional de investigadores ha reconstruido el genoma más antiguo de la bacteria de la sífilis a partir de un fémur de un cazador-recolector que vivió hace más de cinco milenios en Sabana de Bogotá.


Mientras en pleno siglo XXI las cifras de infecciones por sífilis andan desbocadas, los científicos escudriñan dónde y cuándo surgió la bacteria. Hoy, más de ocho millones de personas en el mundo conviven con la infección, aunque los expertos apuntan a que la cifra real es mucho mayor, dado que muchos pacientes no suelen acudir a los servicios sanitarios o carecen de acceso a ellos según su zona geográfica.

La infección de transmisión sexual (ITS) ha sido objeto de trabajos científicos para esclarecer cómo hemos llegado hasta aquí. Se conoce que la primera epidemia de sífilis en Europa se registró en 1493, tras el asedio de las tropas francesas a la ciudad de Nápoles, pero no se tienen referencias de dónde vino esta enfermedad venérea que causó estragos en el Viejo Continente entre los siglos XV y XVIII.

Sobre el origen de la bacteria responsable, la Treponema pallidum hay varias tesis: unos sostienen que llegó con la tripulación que regresó junto a Cristóbal Colón tras el descubrimiento de las tierras americanas, "el nuevo continente"; otros defienden que ya llevaba tiempo en Europa, pero no había sido identificada.

Cierto es que, mientras en el Viejo Continente no se han encontrado pruebas de esto último, sí que hay restos que demuestran que sí estaba al otro lado del Atlántico mucho antes de las expediciones españolas. Una de las últimas la publica hoy la revista Science con el hallazgo del genoma de la sífilis en restos óseos humanos de hace 5.500 años en Colombia.

Hace un año que el equipo de la paleogenetista del Instituto de Medicina Evolutiva de la Universidad de Zúrich (Suiza), Verena Schünemann, publicaba en Nature el que hasta entonces se consideraba el genoma más antiguo conocido de la bacteria T.pallidum, descubierto en unos restos humanos de hace 2000 años que estaban enterrados en Brasil.

Sin embargo, el equipo de la Universidad Estatal de Misisipi y el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian marca un hito en la paleogenómica al reconstruir el genoma más antiguo hasta la fecha de la bacteria responsable de la sífilis y el pian (calificada como una enfermedad tropical desatendida).
¿Cómo han sido los trabajos de la investigación?

A través del análisis en un fragmento de tibia de un cazador-recolector (de entre 45 y 60 años) enterrado en el abrigo rocoso de Tequendama I (hoy Sabana de Bogotá), el estudio confirmó que esta versión "primitiva" de la bacteria ya poseía los genes de virulencia asociados a las cepas modernas. Esto indica que el potencial para causar enfermedad y la adaptación a los huéspedes humanos ya estaban consolidados hace milenios.

La investigación identificó 16 mutaciones específicas compartidas entre el linaje TE1-3 y las cepas modernas en genes clave para la interacción entre el huésped y el patógeno. Pese a ello, lo más sorprendente es que el esqueleto del individuo no presentaba lesiones óseas visibles (macroscópicas) típicas de la enfermedad.

Otra de las novedades que surgen del análisis filogenético de este genoma (TE1-3) es que representa una rama previamente desconocida de T. pallidum que se separó antes de que surgieran todas las demás subespecies conocidas. Los autores de la investigación sugieren en el artículo que la aparición de la sífilis no dependió de la intensificación de la agricultura y la aglomeración de la población, factores que a menudo se relacionan con la propagación de enfermedades infecciosas.

"Reformular la sífilis, junto con otras enfermedades infecciosas, como producto de condiciones evolutivas, ecológicas y biosociológicas localizadas y muy específicas, así como de la globalización, puede representar un paso fundamental para reducir el estigma y mejorar la salud pública", escriben Molly Zuckerman y Lydia Ball, del Departamento de Biología Celular y del Desarrollo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado en un artículo de perspectiva que acompaña a la investigación.

Para ellas, este descubrimiento supone hallar el "eslabón perdido" que reconcilia la arqueología con la genética, probando que los patógenos que dejaron marcas en huesos antiguos eran, efectivamente, parientes de la sífilis moderna. También resaltan la frustración histórica de la ciencia: mientras los arqueólogos documentaban huesos con marcas de sífilis desde hace milenios, los genetistas solo lograban recuperar ADN de bacterias de hace unos pocos siglos.

Zuckerman y Ball también hacen referencia a la polémica sobre el origen de infección de la discordia. "La rareza y la ambigüedad de las pruebas esqueléticas de estas enfermedades y la dificultad técnica de recuperar el ADN bacteriano antiguo de los restos afectados han dificultado el abordaje de esta cuestión"

Fuente: elmundo

España: 9 años después de desaparecida, encontraron su cuerpo enterrado en el patio vecino

La Guardia Civil confirmó que los restos óseos localizados en una vivienda de Hornachos pertenecen a la mujer que desapareció frente a su casa en mayo de 2017. Tras casi una década de misterio, dos hermanos fueron detenidos como presuntos autores de un crimen que conmocionó a toda España.


La Guardia Civil de España confirmó oficialmente este jueves que encontraron los restos óseos de Francisca Cadenas, una mujer de 59 años que había desaparecido hace 9 años y cuyo caso conmocionó al país. La mujer había sido vista por última vez el 9 de mayo de 2017, cuando salió de su casa para acompañar a unos amigos y a su hija pequeña hasta su coche, a escasos 50 metros de su hogar en Hornachos (Badajoz).

Los restos fueron hallados enterrados bajo el suelo del patio de la vivienda de dos hermanos, vecinos de víctima, quienes fueron detenidos tras el descubrimiento. El examen biológico ratificó que se trataba de Francisca, cerrando así una de las búsquedas más angustiantes del país.

La reconstrucción del crimen: un radio de apenas 30 metros

La desaparición de Francisca fue calificada como "inexplicable" durante años. Aquella noche, la mujer dejó la puerta de su casa abierta y le dijo a su hijo que volvería enseguida. Sin embargo, tras entrar en un pasaje estrecho que conectaba la zona donde aparcaron sus amigos con su vivienda, nadie volvió a verla salir.


El giro definitivo en la investigación ocurrió a finales de 2024, cuando la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil redujo el cerco de la investigación de 50 a solo 30 metros. A principios de marzo de 2026, se realizó una reconstrucción del recorrido que apuntó directamente hacia la propiedad de los hermanos Julio y Manuel G.S., conocidos también como Lolo y Julián.

Los detenidos: sospechas familiares y coartadas bajo sospecha

La familia de Francisca siempre había mantenido sus sospechas sobre estos vecinos. El hijo de la víctima relató que, la noche de la desaparición, llegó a llamar a la puerta de los hermanos tras escuchar un fuerte golpe al pasar por delante, pero nadie respondió. Además, los familiares aseguraron haber escuchado obras en la casa de los vecinos días después de que se perdiera el rastro de la mujer.


A pesar de haber mantenido la misma coartada durante nueve años —Manuel afirmaba estar en el hospital de Mérida y Julio cuidando a un familiar—, ambos fueron arrestados tras el registro que localizó el cuerpo. Antes de su detención oficial, uno de los hermanos negó los hechos ante la prensa, alegando que la policía buscaba a un "cabeza de turco".

Hornachos, un pueblo marcado por la tragedia

La noticia ha impactado profundamente a Hornachos, un municipio de 3.600 habitantes que nunca dejó de buscar a Francisca.

Actualmente, los detenidos se encuentran bajo custodia mientras la Guardia Civil continúa realizando registros en otras propiedades, incluida una finca, para esclarecer el móvil del crimen y las circunstancias exactas de la muerte.

Fuente: lavoz.com.ar