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Entrada destacada

Cuáles son los cinco enigmas más grandes de la Humanidad

La revista de Historia de la BBC ha resumido, según la opinión de veinte arqueólogos e investigadores, los enigmas y misterios más desconcer...

F+isico y ex Investigador de la CIA afirma que existen 4 tipos de extraterrestres

Un físico vinculado a antiguos programas asociados a la CIA afirma que existen diferentes tipos de entidades relacionadas con reportes OVNI


El debate sobre los fenómenos aéreos no identificados volvió a ocupar titulares tras las declaraciones del físico estadounidense Hal Puthoff, conocido por haber participado en investigaciones relacionadas con programas vinculados al Gobierno de Estados Unidos. Sus afirmaciones reactivaron el interés sobre uno de los temas más debatidos durante décadas: la posibilidad de que existan formas de vida no humanas relacionadas con algunos reportes de objetos voladores no identificados.

Según informó en un reciente podcast, Puthoff sostuvo que a lo largo de los años escuchó testimonios provenientes de personas que aseguraban haber tenido acceso a información sobre presuntos incidentes y materiales asociados a este tipo de fenómenos. Cuatro categorías mencionadas en los relatos Durante sus declaraciones, el físico afirmó que dentro de esos testimonios se mencionaba la existencia de cuatro tipos distintos de supuestas entidades. De acuerdo con el contenido citado por el medio,

Puthoff señaló: “Hay probablemente cuatro tipos diferentes de seres involucrados”. Las categorías mencionadas corresponden a descripciones ampliamente conocidas dentro de la literatura y relatos vinculados al fenómeno OVNI: los llamados “grises“, descritos tradicionalmente como seres de baja estatura y grandes ojos; los “nórdicos“, representados con apariencia similar a la humana; los “reptiloides“, asociados con características reptilianas; y los “insectoides“, descritos como entidades con rasgos semejantes a insectos. El físico indicó que esta información provendría de personas que, según él, afirmaban haber tenido conocimiento de supuestos programas relacionados con recuperación y estudio de materiales vinculados al fenómeno

Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias El reporte señala que durante la conversación no se presentaron documentos, imágenes ni evidencias verificables que respaldaran esas afirmaciones. Puthoff reconoció que sus comentarios se basan en información obtenida a través de terceros y no en una confirmación directa derivada de pruebas públicas. 

El informe también recuerda que el interés institucional por los fenómenos aéreos no identificados ha aumentado en años recientes, especialmente tras la divulgación de informes oficiales en Estados Unidos sobre observaciones que continúan sin una explicación definitiva. Un tema que sigue generando atención internacional 

Las declaraciones vuelven a colocar el foco sobre una discusión que combina investigaciones gubernamentales, testimonios históricos y preguntas aún abiertas sobre fenómenos no identificados. Hasta el momento, las afirmaciones difundidas permanecen dentro del ámbito de declaraciones y testimonios reportados públicamente, mientras el debate continúa centrado en la búsqueda de evidencia verificable.

Fuente: : CodigoOculto.com

¿Cómo son realmente las estrellas?

Todos tenemos en la cabeza una idea de cómo son las estrellas: esferas de plasma brillantes y enormes. Pero quizá, esa imagen viene de cómo es nuestra estrella, el Sol. Si otras estrellas de las miles de millones que conocemos fuesen dramáticamente diferentes que nuestro Sol, ¿lo sabríamos? ¿Seríamos capaces de darnos cuenta?


La forma de las estrellas

Los astrofísicos estudiamos grupos de estrellas que nacieron aproximadamente en el mismo momento para comprender su evolución, y también inferimos su composición química a partir de los colores de la luz que emiten. Esto nos permite saber con bastante precisión la edad de las estrellas, de qué están compuestas, cuál es el combustible que las mantiene con vida y qué les pasará en el futuro lejano. Pero aun así, con toda esta información, sigue siendo extremadamente difícil obtener una imagen de la forma y detalles de otras estrellas que no sean el Sol.

¿Por qué es tan complicado? ¿No son las estrellas enormes? ¿Por qué no podemos estudiar su forma al igual que estudiamos galaxias mucho más lejanas?

La respuesta es sencilla: las estrellas son enormes, pero están muy lejos, con lo que su tamaño angular es extremadamente pequeño.

Imaginemos cosas que conocemos: una moneda de 2 euros. Si la tenemos en la mano, o incluso al otro lado de la habitación, somos capaces fácilmente de saber qué moneda es y cuál es su tamaño. ¿Pero seríamos capaces de reconocerla si estuviese a 1 km de distancia? ¿Y a 100 km?

Las estrellas más brillantes del cielo tienen un tamaño equivalente al de una moneda de 2 euros vista a una distancia de 6 000 km (por ejemplo, la distancia entre París y Nueva York). Ni los mejores telescopios de los que disponemos son capaces de ver la forma de cosas tan pequeñas, y cuando crean imágenes de dichos astros no son más que un punto brillante en una imagen. Un píxel. Necesitamos telescopios con mejor resolución angular si queremos estudiar la forma de las estrellas.

El tamaño de mil estrellas

Algunos sistemas de telescopios actuales, llamados interferómetros ópticos, son capaces de operar conjuntamente combinando las señales que obtiene cada telescopio de las estrellas. Aunque ahora hay varias instalaciones de este tipo en funcionamiento, Mount Wilson (California, EE UU) cuenta con el interferómetro óptico más grande del mundo, el Centro de Astronomía de Alta Resolución Angular (CHARA).

Como interferómetros, son capaces de operar como un único telescopio virtual enorme (de hasta 300 metros de diámetro), capaz de medir el tamaño y algunos detalles de las estrellas. Con estos instrumentos hemos sido capaces de medir el tamaño de unas mil estrellas, y la forma de unas pocas.

Pero, hasta el momento, esta técnica no permite separar mucho más los telescopios para crear telescopios virtuales más grandes a costes moderados. Esto limita la resolución angular que son capaces de obtener, y por tanto no consiguen obtener detalles finos sobre las estrellas que observan.

¿Y si usamos otros instrumentos para ver estrellas?

De forma hasta ahora completamente independiente, existe otro tipo muy diferente de telescopios construidos para estudiar cosas que poco tienen que ver con las estrellas.

En las últimas dos décadas, la astronomía de rayos gamma de muy alta energía, una de las principales ramas de la física de astropartículas, se ha convertido en una herramienta esencial para abordar fenómenos fundamentales en astrofísica, cosmología y física de alta energía. Los llamados Telescopios Cherenkov han abierto una ventana completamente nueva. Dentro del campo de la física de astropartículas, estos telescopios son capaces de estudiar algunos de los fenómenos más extremos del universo: agujeros negros supermasivos dentro de núcleos activos de galaxias (AGN), púlsares o explosiones de supernova. También sirven para buscar materia oscura.

La próxima generación de estos telescopios está en camino: el Observatorio Matriz de Telescopios Cherenkov (CTAO) será el principal instrumento a nivel mundial para la astronomía de rayos gamma de muy alta energía durante las próximas décadas, y mejorará drásticamente las capacidades técnicas de sus predecesores. Esta matriz estará compuesta por decenas de telescopios de varios tamaños (de hasta 23 metros de diámetro) separados cientos de metros.

Pero ¿qué tienen que ver estos telescopios con las estrellas?.

Las estrellas como nunca se han visto

Con el proyecto MicroStars queremos demostrar, por medio de la técnica de la interferometría de intensidad, que estos telescopios Cherenkov, además de ser utilizados para la astronomía de rayos gamma, serán capaces de formar el telescopio óptico virtual más grande jamás creado, superando las limitaciones de los interferómetros ópticos actuales. Si lo logramos, este instrumento tendría el potencial de tomar imágenes de estrellas como nunca se ha hecho hasta ahora.

De ser posible, serían capaces de expandir nuestro conocimiento en numerosos casos científicos: medir el tamaño y el oscurecimiento del limbo de las estrellas y, por lo tanto, restringir fuertemente los parámetros físicos de exoplanetas; estudiar la actividad magnética de otras estrellas que no sean nuestro Sol, mediante la detección de manchas solares; o medir y restringir la rotación rápida, los discos de acreción y los vientos estelares de las estrellas más masivas conocidas, las estrellas de tipo OB.

Si logramos desarrollar la técnica lo suficiente, podría llegar a ser posible tomar una imagen de la sombra de un exoplaneta transitando otra estrella, un avance que se convertiría en una imagen icónica para la humanidad.

Fuente: theconversation.com

En Siberia: Hallan el brote de peste más antiguo del mundo

El hallazgo de ADN en restos de un grupo de cazadores-recolectores revela el brote de peste más antiguo conocido, ocurrido hace más de 5.000 años. La cepa causó la muerte principalmente de niños y jóvenes.


Hace unos 5.500 años, grupos de cazadores-recolectores que habitaban la región del lago Baikal en Siberia (Rusia) se alimentaban en grandes cantidades de urogallos, ciervos, alces, peces, focas y marmotas.

Esta población se convirtió en víctima del brote de peste más antiguo que se conoce, afectando especialmente a niños y adolescentes, detalla una investigación publicada el miércoles (17.06.2026) en la revista Nature.

El origen de la peste más antigua en Asia

En el ADN obtenido en cuatro sitios de sepultura de la zona se encontró la cepa más antigua conocida hasta ahora de Yersinia pestis, la bacteria de la peste. Las muertes ocasionadas presagiaron el inmenso sufrimiento que este patógeno causó a la humanidad.

Los científicos explicaron que el brote fue particularmente letal para los jóvenes, a juzgar por los sitios de entierro, y lo atribuyeron a rasgos genéticos que ya no están presentes en la versión actual del patógeno.

"Los hallazgos cambian fundamentalmente la forma en que pensamos sobre los orígenes y el impacto temprano de uno de los patógenos más trascendentales de la humanidad", afirma el autor principal, el genetista evolutivo Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague.

Transmisión zoonótica de la peste

La evidencia también respalda que las marmotas fueron la especie transmisora original de la bacteria, y que la peste surgió en el centro o noreste de Asia antes de propagarse por Eurasia.

"Es solo gracias al desarrollo de métodos para estudiar el ADN antiguo que hemos descubierto que ha estado presente durante mucho más tiempo de lo que sabemos por los registros históricos. Es una enfermedad zoonótica, un patógeno que se mantiene principalmente en roedores en lugar de humanos, pero que ha pasado repetidamente a los seres humanos con efectos devastadores", señala el coautor Ruairidh Macleod, genetista evolutivo de la Universidad de Oxford.
Las epidemias que causaron un gran número de muertes en Europa

El segundo caso más antiguo conocido de peste data de hace entre 5.300 y 5.000 años en Letonia, a unos 5.000 km de distancia.

Dos epidemias mataron a un gran porcentaje de la población europea: la Plaga de Justiniano en el siglo VI y la Peste Negra en el siglo XIV, cuando la peste se transmitía a las personas a través de picaduras de pulgas infectadas, que eran transportadas por ratas.

Un brote que se produjo mucho antes de la agricultura

Durante mucho tiempo se había supuesto que los brotes significativos de peste ocurrieron solo después de que la humanidad comenzó la agricultura y estableció asentamientos con altas densidades de población.

También se pensaba que las primeras cepas pudieron haber sido leves. El descubrimiento de que la peste mató a cazadores-recolectores prehistóricos que deambulaban por un paisaje boscoso remoto en grupos de docenas de personas contradice esas nociones.

En las cercanías del lago Baikal se detectó Y. pestis en 18 de los 46 cuerpos examinados, una tasa más alta que en algunas fosas de entierro de la peste medieval. Para Macleod, encontrar evidencia de un brote de peste letal a gran escala entre estos cazadores-recolectores fue una "sorpresa total".
Una etapa de transición para la peste

Los investigadores recuperaron múltiples genomas de Y. pestis preservados en los dientes de las víctimas enterradas por la peste. Estas cepas estaban muy cerca de la raíz ancestral de una bacteria que se había separado de su predecesor evolutivo solo dos siglos antes.

"El patógeno parece representar una etapa de transición en la evolución de la peste: ya era capaz de causar una enfermedad grave, pero aún no poseía el conjunto completo de adaptaciones observadas en las cepas pandémicas posteriores", explica Willerslev.

Niños y jóvenes, principales afectados

Las cepas antiguas carecían de un gen que facilitaba la transmisión a través de pulgas. Tampoco producía dolorosas inflamaciones en los ganglios linfáticos más cercanos, como ocurrió en las epidemias posteriores.

Sin embargo, estas cepas poseían una variante genética ausente en las cepas de peste posteriores que puede causar complicaciones inflamatorias graves en niños, lo que explicaría por qué muchos de los enterrados eran menores.

"Esta susceptibilidad es mayor para los niños de 8 a 12 años, y es claramente un patrón de mortalidad completamente diferente al que vemos en otros sitios de cazadores-recolectores de Baikal donde no se detecta la peste", cuenta Macleod.

La trampa de las marmotas

Estos cazadores-recolectores entraban en estrecho contacto con las marmotas, y los investigadores señalan que probablemente los roedores propagaron la infección. En otros sitios de entierro se hallaron colgantes hechos con los dientes frontales de marmotas, que habrían sido una fuente de alimento.

"Es posible que algunas personas hayan entrado en contacto con una marmota infectada, probablemente al manipularla o al comer carne de marmota mal cocida", explica Macleod.

Después de que el patógeno dio el salto de las marmotas a las personas, los investigadores creen que se propagó a través de la transmisión de humano a humano, por ejemplo, al toser.

"Las infecciones por peste están generalizadas entre los individuos, y aparentemente muchas personas estrechamente emparentadas murieron de peste al mismo tiempo", detalla Macleod.

"Este brote devastó a las comunidades de cazadores-recolectores de la época. Está claro que al menos unas pocas personas quedaron con vida para enterrar a los muertos, y claramente sabían quién era quién, ya que los hermanos jóvenes fueron sepultados juntos en tumbas compartidas", concluye Macleod.

Fuente: DW