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Fátima: Apariciones, secretos, profecías y apocalipsis de aldea

Los enunciados hechos por la prospectiva son predicciones que se sabe pueden suceder o no, que se sabe que son probables o no, pero todos coinciden en su incertidumbre... Probabilidad, que no seguridad.
En cambio las predicciones de los videntes, las visiones sobre el futuro, los “secretos de Fátima” (que sólo predicen calamidades)... ah, éstos sí tienen crédito y son fundamento de la doctrina en que, paradójicamente, se asientan.

En su descargo, digamos que estas predicciones fatimitas están expresadas en términos tan vagos y generales que lo improbable hubiese sido que no sucedieran. Entraba dentro de lo probable que confirmaran lo que se dijo, al que lo dijo y la religión que lo dijo. Así de inmensa y tautológica es la virtualidad de la creencia, siempre alimentándose con sus propias secreciones.

Me quiero fijar hoy, 12 de mayo de 2015, en los citados “tres secretos de Fátima” que a tres generaciones de crédulos nos tuvieron en vilo durante nuestra más tierna creencia:

1ª.- Visión plástica y viva del infierno y recomendación de la devoción al Inmaculado Corazón de María para salvar al mundo.

Todo tan simple, tan hermoso... Cuando hasta JP-2 afirmó que más o menos el infiernono existe, que está dentro de cada uno --aunque luego volviera al lugar que le correspondía por boca de mayor prestancia teológica--; cuando lo ponen tan en duda ellos mismos, ¿qué decir de "secretos" infantiles que no demuestran más que perturbaciones mentales inducidas? Si las imágenes seculares del infierno son de fuego, la visión será de fuego; si hubiesen sido de hielo, de barro, de excrementos... así hubieran sido las visiones.

Respecto a la salvación del mundo, es de agradecer que lo pongan tan fácil: basta rezar al músculo cardíaco de una sombra. ¿Cómo los grandes estadistas católicos, no los otros, no han caído en la cuenta de remedio tan simple? Todos a rezar "et le monde va de lui même".

2.Fin de la I Guerra, anuncio de la II (con Pío XI); noche iluminada por una luz desconocida como signo; castigo del mundo con guerra, hambre, persecución de la Iglesia y del Santo Padre; petición de la conversión de Rusia; primeros sábados; Rusia como tirana del mundo; Rusia...
¡Qué fijación con Rusia! ¿Y Suiza como "Caja Mundial del Desfalco"? ¿Y Móncaco, San Marino o Lichtenstein? ¿No hay allí pecadores y gente de excesivo buen vivir?

Sería de agradecer si el anuncio de la II Guerra, por otra parte nada difícil de vaticinar, pertenece a la primera de las tres redacciones de los “secretos” o la de 1941, que es la que yo manejo, en cuyo caso sería igual que las profecías del Antiguo y Nuevo Testamento, “a toro pasado” o como los técnicos latinos dicen, “ex evento”.

El asunto “Rusia”, que se sepa, no se ha solucionado por la extensión de la devoción al Sagrado Corazón de María. Y que se sepa, tampoco ha habido una vuelta masiva al cristianismo: sí han aparecido elementos de negro, barbados, hijos resucitados de Rasputín que ahora todo lo bendicen... pero nada más.


3. Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de S.E. Rvdma el Sr. Obispo de Leiría y de la Stma. Madre vuestra y mía. Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Ntra. Sra. un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Ntra. Sra. irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: “Algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él”, a un Obispo vestido de Blanco “hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre”. También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir a una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles; cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.

Abierto el sobre, desvelado el misterio... mi pensamiento voló hacia los dos Jerarcas que antes leyeran el escrito, caso de haberlo leído con la lupa de la normalidad y del sentido común: ¿Cómo lo interpretaron? ¿Soltaron la carcajada también ellos? ¿No dirían como nosotros: “Ah, pero era sólo esto”? El parto de los montes de siempre.

Claro que, referido al Jerarca Blanco, el asunto cobraba tintes premonitorios e insondables, a la par que siniestros, porque estaban jugando con la vida...

periodistadigital.com

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