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Cuáles son los cinco enigmas más grandes de la Humanidad

La revista de Historia de la BBC ha resumido, según la opinión de veinte arqueólogos e investigadores, los enigmas y misterios más desconcer...

Resuelven el misterio de la mayor extinción masiva de la Tierra

Hace 300 millones de años empezó un período de calentamiento de la atmósfera y de los océanos; a medida que el dióxido de carbono aumentaba por sobre el oxígeno, los seres vivos morían lentamente.


Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford, California, confirmó la razón de la “Gran Mortandad”, un proceso natural por el que se extinguió más de la mitad de la población de seres vivos del planeta durante el Paleozoico. Este fenómeno podría aclarar cómo ahora las especies marinas empezaron a adaptarse a los cambios bruscos en el ambiente, algo que ya se repitió hace millones de años.

Hace 252 millones de años, el 96% de las especies marinas y el 70% de los animales terrestres murieron en un evento que se dio progresivamente en el límite entre el Pérmico y el Triásico. Pese a que se la concibió como una catástrofe, algunas ramas evolutivas sobrevivieron, lo que permitió la continuidad de algunas especies una vez que el clima se estabilizó.

El 6 de julio se publicó un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences donde se describió que el calentamiento de la Tierra sucedió por las repetidas erupciones volcánicas que emitieron grandes masas de dióxido de carbono y metano al aire y, poco a poco, desplazaron a las partículas de oxígeno. Así, casi todos los braquiópodos (parecidos a las almejas y lirios marinos) se extinguieron.

Durante el Paleozoico, los braquiópodos dominaban el fondo de los océanos, pero después de la Gran Mortandad, solo moluscos, peces y equinodermos como las estrellas de mar y los erizos de mar ocuparon su lugar de predominancia.
Un proceso lento

La desaparición de las especies y todo el entorno terrestre no ocurrió de un día para el otro, sino que se dio en pequeños aumentos hace 300 millones de años. Poco a poco, el agua de los océanos comenzaba a tornarse más tibia hasta que alcanzó una temperatura de entre 8 y 12 grados centígrados. Estas condiciones fueron letales para aquellos seres vivos que no estaban adaptados a estas condiciones.

“Nuestros hallazgos muestran que, en diferentes grupos de organismos, las extinciones ocurrieron a tasas mucho más altas para aquellos más vulnerables a aumentos de temperatura del agua y disminuciones en la disponibilidad de oxígeno”, señaló uno de los científicos implicados en la investigación, Erik Anders Sperling.

Con la intención de comprender cómo ciertos animales marinos sobrevivieron al calentamiento de los océanos hace millones de años y cómo se comportan en la actualidad, teniendo en cuenta el aumento de las temperaturas por el calentamiento global, es que se analizaron algunos organismos extraídos del lecho marino.

Un experimento en las islas San Juan en el estado de Washington sobre braquiópodos demostró que toleran los niveles bajos de oxígeno, pero si el agua comienza a calentarse más de los niveles normales, su demanda metabólica se dispara y se descontrola más rápido que la de los animales que los sustituyeron.

“La mayor extinción masiva de todos los tiempos comenzó en un mundo muy similar al actual en cuanto a un océano relativamente frío y bien oxigenado, y luego hubo una enorme inyección de dióxido de carbono en el sistema terrestre. Entender cómo respondieron la Tierra y la biota terrestre entonces podría informarnos de lo que está por venir”, dijo Sperling.

Otra característica que pudieron dirimir los científicos es que los depredadores sobrevivieron mejor en la Gran Mortandad porque sus metabolismos son más rápidos. No por nada hoy en día existen unas 400 especies de braquiópodos, en comparación con unas 10.000-15.000 especies de bivalvos (animales marinos invertebrados).

En conclusión, los expertos advirtieron que deben tomarse medidas drásticas para evitar que el calentamiento en los océanos se dé a una velocidad mucho más rápida de la que se prevé. De acuerdo a los estudios preliminares, para 2100 la temperatura aumentaría entre 1,5 y 4 grados centígrados.

Fuente: La nacion.ar

F+isico y ex Investigador de la CIA afirma que existen 4 tipos de extraterrestres

Un físico vinculado a antiguos programas asociados a la CIA afirma que existen diferentes tipos de entidades relacionadas con reportes OVNI


El debate sobre los fenómenos aéreos no identificados volvió a ocupar titulares tras las declaraciones del físico estadounidense Hal Puthoff, conocido por haber participado en investigaciones relacionadas con programas vinculados al Gobierno de Estados Unidos. Sus afirmaciones reactivaron el interés sobre uno de los temas más debatidos durante décadas: la posibilidad de que existan formas de vida no humanas relacionadas con algunos reportes de objetos voladores no identificados.

Según informó en un reciente podcast, Puthoff sostuvo que a lo largo de los años escuchó testimonios provenientes de personas que aseguraban haber tenido acceso a información sobre presuntos incidentes y materiales asociados a este tipo de fenómenos. Cuatro categorías mencionadas en los relatos Durante sus declaraciones, el físico afirmó que dentro de esos testimonios se mencionaba la existencia de cuatro tipos distintos de supuestas entidades. De acuerdo con el contenido citado por el medio,

Puthoff señaló: “Hay probablemente cuatro tipos diferentes de seres involucrados”. Las categorías mencionadas corresponden a descripciones ampliamente conocidas dentro de la literatura y relatos vinculados al fenómeno OVNI: los llamados “grises“, descritos tradicionalmente como seres de baja estatura y grandes ojos; los “nórdicos“, representados con apariencia similar a la humana; los “reptiloides“, asociados con características reptilianas; y los “insectoides“, descritos como entidades con rasgos semejantes a insectos. El físico indicó que esta información provendría de personas que, según él, afirmaban haber tenido conocimiento de supuestos programas relacionados con recuperación y estudio de materiales vinculados al fenómeno

Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias El reporte señala que durante la conversación no se presentaron documentos, imágenes ni evidencias verificables que respaldaran esas afirmaciones. Puthoff reconoció que sus comentarios se basan en información obtenida a través de terceros y no en una confirmación directa derivada de pruebas públicas. 

El informe también recuerda que el interés institucional por los fenómenos aéreos no identificados ha aumentado en años recientes, especialmente tras la divulgación de informes oficiales en Estados Unidos sobre observaciones que continúan sin una explicación definitiva. Un tema que sigue generando atención internacional 

Las declaraciones vuelven a colocar el foco sobre una discusión que combina investigaciones gubernamentales, testimonios históricos y preguntas aún abiertas sobre fenómenos no identificados. Hasta el momento, las afirmaciones difundidas permanecen dentro del ámbito de declaraciones y testimonios reportados públicamente, mientras el debate continúa centrado en la búsqueda de evidencia verificable.

Fuente: : CodigoOculto.com

¿Cómo son realmente las estrellas?

Todos tenemos en la cabeza una idea de cómo son las estrellas: esferas de plasma brillantes y enormes. Pero quizá, esa imagen viene de cómo es nuestra estrella, el Sol. Si otras estrellas de las miles de millones que conocemos fuesen dramáticamente diferentes que nuestro Sol, ¿lo sabríamos? ¿Seríamos capaces de darnos cuenta?


La forma de las estrellas

Los astrofísicos estudiamos grupos de estrellas que nacieron aproximadamente en el mismo momento para comprender su evolución, y también inferimos su composición química a partir de los colores de la luz que emiten. Esto nos permite saber con bastante precisión la edad de las estrellas, de qué están compuestas, cuál es el combustible que las mantiene con vida y qué les pasará en el futuro lejano. Pero aun así, con toda esta información, sigue siendo extremadamente difícil obtener una imagen de la forma y detalles de otras estrellas que no sean el Sol.

¿Por qué es tan complicado? ¿No son las estrellas enormes? ¿Por qué no podemos estudiar su forma al igual que estudiamos galaxias mucho más lejanas?

La respuesta es sencilla: las estrellas son enormes, pero están muy lejos, con lo que su tamaño angular es extremadamente pequeño.

Imaginemos cosas que conocemos: una moneda de 2 euros. Si la tenemos en la mano, o incluso al otro lado de la habitación, somos capaces fácilmente de saber qué moneda es y cuál es su tamaño. ¿Pero seríamos capaces de reconocerla si estuviese a 1 km de distancia? ¿Y a 100 km?

Las estrellas más brillantes del cielo tienen un tamaño equivalente al de una moneda de 2 euros vista a una distancia de 6 000 km (por ejemplo, la distancia entre París y Nueva York). Ni los mejores telescopios de los que disponemos son capaces de ver la forma de cosas tan pequeñas, y cuando crean imágenes de dichos astros no son más que un punto brillante en una imagen. Un píxel. Necesitamos telescopios con mejor resolución angular si queremos estudiar la forma de las estrellas.

El tamaño de mil estrellas

Algunos sistemas de telescopios actuales, llamados interferómetros ópticos, son capaces de operar conjuntamente combinando las señales que obtiene cada telescopio de las estrellas. Aunque ahora hay varias instalaciones de este tipo en funcionamiento, Mount Wilson (California, EE UU) cuenta con el interferómetro óptico más grande del mundo, el Centro de Astronomía de Alta Resolución Angular (CHARA).

Como interferómetros, son capaces de operar como un único telescopio virtual enorme (de hasta 300 metros de diámetro), capaz de medir el tamaño y algunos detalles de las estrellas. Con estos instrumentos hemos sido capaces de medir el tamaño de unas mil estrellas, y la forma de unas pocas.

Pero, hasta el momento, esta técnica no permite separar mucho más los telescopios para crear telescopios virtuales más grandes a costes moderados. Esto limita la resolución angular que son capaces de obtener, y por tanto no consiguen obtener detalles finos sobre las estrellas que observan.

¿Y si usamos otros instrumentos para ver estrellas?

De forma hasta ahora completamente independiente, existe otro tipo muy diferente de telescopios construidos para estudiar cosas que poco tienen que ver con las estrellas.

En las últimas dos décadas, la astronomía de rayos gamma de muy alta energía, una de las principales ramas de la física de astropartículas, se ha convertido en una herramienta esencial para abordar fenómenos fundamentales en astrofísica, cosmología y física de alta energía. Los llamados Telescopios Cherenkov han abierto una ventana completamente nueva. Dentro del campo de la física de astropartículas, estos telescopios son capaces de estudiar algunos de los fenómenos más extremos del universo: agujeros negros supermasivos dentro de núcleos activos de galaxias (AGN), púlsares o explosiones de supernova. También sirven para buscar materia oscura.

La próxima generación de estos telescopios está en camino: el Observatorio Matriz de Telescopios Cherenkov (CTAO) será el principal instrumento a nivel mundial para la astronomía de rayos gamma de muy alta energía durante las próximas décadas, y mejorará drásticamente las capacidades técnicas de sus predecesores. Esta matriz estará compuesta por decenas de telescopios de varios tamaños (de hasta 23 metros de diámetro) separados cientos de metros.

Pero ¿qué tienen que ver estos telescopios con las estrellas?.

Las estrellas como nunca se han visto

Con el proyecto MicroStars queremos demostrar, por medio de la técnica de la interferometría de intensidad, que estos telescopios Cherenkov, además de ser utilizados para la astronomía de rayos gamma, serán capaces de formar el telescopio óptico virtual más grande jamás creado, superando las limitaciones de los interferómetros ópticos actuales. Si lo logramos, este instrumento tendría el potencial de tomar imágenes de estrellas como nunca se ha hecho hasta ahora.

De ser posible, serían capaces de expandir nuestro conocimiento en numerosos casos científicos: medir el tamaño y el oscurecimiento del limbo de las estrellas y, por lo tanto, restringir fuertemente los parámetros físicos de exoplanetas; estudiar la actividad magnética de otras estrellas que no sean nuestro Sol, mediante la detección de manchas solares; o medir y restringir la rotación rápida, los discos de acreción y los vientos estelares de las estrellas más masivas conocidas, las estrellas de tipo OB.

Si logramos desarrollar la técnica lo suficiente, podría llegar a ser posible tomar una imagen de la sombra de un exoplaneta transitando otra estrella, un avance que se convertiría en una imagen icónica para la humanidad.

Fuente: theconversation.com