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Entrada destacada

Cuáles son los cinco enigmas más grandes de la Humanidad

La revista de Historia de la BBC ha resumido, según la opinión de veinte arqueólogos e investigadores, los enigmas y misterios más desconcer...

Solo tenemos tres años para salvar el planeta de la destrucción

Ecosistemas enteros están empezando a destruirse y las consecuencias podrían ser fatales si no se actúa antes de 2020.
Solo tenemos tres años para salvar el planeta de la destrucción

La tasa a la que el nivel del mar ha aumentado en los últimos 25 años ha crecido un 50%. Los últimos tres años han sido los más calurosos desde que se tienen registros y en algunas zonas del planeta las temperaturas han alcanzado sus niveles más altos de la historia. Sin embargo, gobiernos, empresas y ciudadanos continúan pensando que las consecuencias más devastadoras del cambio climático se darán en un futuro lejano.

Por ello, seis destacados científicos y diplomáticos, incluyendo la investigadora y ex responsable de medioambiente de la ONU Christiana Figueres y el físico Stefan Rahmstorf, han publicado una carta en la revista científica 'Nature' en la que lanzan una advertencia: el mundo tiene tres años para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero o el cambio climático afectará peligrosamente a la humanidad.

Reducir las emisiones antes de 2020

"Si las emisiones siguieran aumentando cuando pase el año 2020, o incluso se mantuvieron en los mismo niveles, los objetivos de temperatura establecidos en el Acuerdo de París serán inalcanzables", explican en el escrito, citando un informe publicado en abril de 2016. "Reducir las emisiones a nivel mundial es una tarea monumental, pero la investigación nos dice que es necesario, deseable y alcanzable", añaden. 


Imagen ilustrativa / pixabay.com

Los expertos en clima afirman que, como consecuencia del calentamiento global, las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida están perdiendo masa a un ritmo muy rápido, el hielo marino está desapareciendo en el Ártico y los arrecifes de coral "se están muriendo por el calor". "Ecosistemas enteros están empezando a destruirse. Los impactos sociales del cambio climático, las sequías y el aumento del nivel del mar son inexorables, y afectan primero a los más pobres y débiles", lamentan.

De hecho, 2016 fue el año más cálido del que se tenga constancia, con una temperatura de 1,1ºC por encima de los niveles previos a la Revolución Industrial, lo que representa un 0,06 más que el récord anterior, registrado en 2015. Este calentamiento global se aproxima peligrosamente al límite de los 1,5 grados, alcanzado en el Acuerdo de París. Según diferentes estudios, por encima de este aumento de temperatura, algunos ecosistemas comenzarían a sufrir cambios nunca vistos durante el Holoceno, es decir, en los últimos 10.000 años.

Consecuencias devastadoras al superar los 1,5ºC

Así, se ha calculado que existe un "presupuesto de carbono", fijado entre las 150 y las 1.050 gigatoneladas, para no superar el límite de 1,5ºC. En este sentido, las emisiones de carbono se han estabilizado en los dos últimos años en cerca de 41 gigatoneladas al año. Sin embargo, a pesar de que se rompe con la tendencia de décadas de incrementos, esta cifra significa que solo en cuatro años se alcanzaría el rango más bajo de este presupuesto y en 15 años habríamos gastado la mitad.


Protesta por la retirada de EE.UU. del Acuerdo de París en la Puerta de Brandeburgo (Berlín) / Fabrizio Bensch / Reuters

"Si la tasa actual de emisiones anuales se mantiene a este nivel, tendríamos que dejarlas casi inmediatamente a cero una vez que agotamos el presupuesto. Tal salto no interesa a nadie. Un descenso más gradual permitiría que la economía mundial se adaptara a tiempo sin problemas", escriben los expertos.

No obstante, los autores del artículos no pierden la esperanza. "La buena noticia es que todavía es posible alcanzar los objetivos de temperatura de París si las emisiones comienzan a disminuir para 2020". De esta manera, aunque recuerdan que el presidente Donald Trump se ha comprometido a retirar a EE.UU. del Acuerdo de París, los expertos instan a los líderes mundiales a utilizar y defender la ciencia para guiar la política.
El plan para reducir las emisiones

Además, los autores del manifiesto proponen un plan con seis objetivos para reducir las emisiones antes de 2020:

Aumentar las energías renovables al 30% del uso de la electricidad.
Proyectos y planes para que las ciudades y los estados abandonen los combustibles fósiles en 2050, con una financiación de 300.000 millones de dólares anuales.
Asegurarse de que el 15% de todos los vehículos nuevos vendidos sean eléctricos.
Reducir las emisiones netas procedentes de la deforestación.
Reducir a la mitad las emisiones de carbono de la industria pesadapara 2050.
Animar a Gobiernos y bancos privados a emitir más "bonos ecológicos" para financiar los esfuerzos de mitigación del clima.


El escrito ha sido firmado por más de 60 científicos, políticos, empresarios y activistas, entre ellos, el ex presidente mexicano Felipe Calderón, la ex presidenta irlandesa Mary Robinson y el director ejecutivo de Unilever, Paul Polman. "Siempre habrá quienes oculten sus cabezas en la arena e ignoren los riesgos globales del cambio climático. Pero hay muchos más de nosotros comprometidos a superar esta inercia. Mantengámonos optimistas y actuemos con valentía", concluyen los autores.

RT

Los chimpancés son más fuertes que los seres humanos

Un estudio de una universidad estadounidense explica cómo funcionan los poderosos músculos de estos primates.
Los chimpancés son más fuertes que los seres humanos (y ya se sabe por qué)

Un estudio detallado de la estructura y la materia muscular de los chimpancés ha revelado la causa física de que estos primates tengan más fuerza que el ser humano: se trata de una mayor proporción de un tipo de fibra muscular de contracción rápida, implicada en movimientos como saltar o empujar.

"Desde al menos la década de 1920 –explica el estudio–, se sabe que los chimpancés comunes (Pan troglodytes) difieren de los seres humanos en ser capaces de hazañas excepcionales de 'super fuerza', tanto en el medio silvestre como en cautividad". Ahora se sabe exactamente por qué y en qué medida esa fuerza es superior. Se estimaba que la fuerza de un chimpancé común era aproximadamente 1,5 veces mayor que la del homo sapiens. Este estudio establece una cifra ligeramente inferior: 1,35. 

Resultado de imagen para Los chimpancés son más fuertes que los seres humanos

En concreto, la menor longitud de las fibras musculares en los seres humanos y la mayor proporción de fibras de reacción lenta pudieron haber contribuido a aumentar su capacidad de resistencia, en detrimento de la fuerza que sí conservaron los chimpancés.Los responsables del estudio, bajo la dirección del investigador Matthew C. O'Neill (Universidad de Arizona) sugieren que, durante el proceso evolutivo, el linaje que condujo a los humanos actuales experimentó cambios adaptativos en su musculatura, para favorecer la motricidad de una especie que ya andaba erguida y que se veía obligada frecuentemente a caminar largas distancias.

Para la elaboración del informe se recurrió a estudios anatómicos de la estructura músculo-esquelética de chimpancés que habían sido congelados tras su muerte, así como a simulaciones informáticas del movimiento muscular. El resultado es esta nueva comprensión de las diferencias de fuerza entre primates y humanos, que aclara y matiza una cuestión largamente estudiada por la ciencia durante el último siglo.

¿Testimonios del más allá? Un médico que 'resucita' a los muertos

En una entrevista con RT, un médico ruso revela cómo es su día a día tratando de salvar a enfermos que se debaten entre la vida y la muerte, sus ideas sobre la transcendencia y el más allá.


pixabay.com

Titánica, responsable y valiente. Así ve la sociedad la labor de los médicos, siempre preparados para ayudar a los pacientes y salvar vidas, aún a riesgo de poner en peligro la suya propia en el ejercicio de esta noble profesión.

Como decía el gran escritor ruso Antón Chéjov, "la profesión de médico es una hazaña. Requiere pureza de corazón y de mente. Uno tiene que ser mentalmente claro, moralmente puro y físicamente pulcro".

Otro aspecto quizás menos conocido es el de las emociones, preocupaciones y hasta los cambios de ideas que experimentan los 'guardianes de la salud' en su actividad. Para adentrarse en este fascinante mundo, RT ha conversado en exclusiva con un intensivista del hospital clínico de la Primera Universidad Estatal de Medicina I.M. Séchenov de Moscú Mijaíl Zhírov.

¿Viajes al más allá?

Por su actividad cotidiana en situaciones críticas, los intensivistas son testigos de momentos en los que los pacientes viven experiencias cercanas a la muerte. Por ello son frecuentes los relatos de enfermos que aseguran haber viajado al más allá, haber visto una luz al final de un túnel o visitado lugares en los que nunca han estado. Y están convencidos de la veracidad de estas visiones.



"A menudo los pacientes confunden alucinaciones con un desplazamiento en el tiempo", afirma Zhírov. Por ejemplo, un creyente piensa que se encuentra cerca de Dios o en un lugar santo, mientras que el delirio del alcohólico es "agresivo, borroso, diverso y no está relacionado con su vida", relata el especialista en cuidados intensivos.

Pero, ¿por qué los enfermos críticos tienen estas visiones? Con el desarrollo de la anestesiología, los médicos han buscado diferentes formas para tratar a sus pacientes. "La mayoría de las alucinaciones están relacionadas con el uso imperfecto de medicinas y la peculiaridad de la percepción humana", sostiene el intensivista. A su juicio, a menudo "es más fácil" para el anestesiólogo confirmar que el paciente realmente ha viajado "en lugar de admitir un error".

Cuando un diagnóstico te cambia la vida

Las reacciones de los pacientes en situaciones graves son diversas. No solo ocurre en el cine cuando los enfermos tratan de recuperar el tiempo perdido al conocer un diagnóstico difícil. Para algunos saber que su horizonte vital ha quedado limitado a unos pocos meses supone lanzarse a llevar a cabo todas aquellas cosas que nunca hicieron antes. Otros afrontan estas realidades siguiendo una existencia más productiva, ahorrando dinero para realizar algún viaje o ayudando a sus familiares.



Sin embargo, estos casos "son extremadamente raros". La mayoría de enfermos críticos atraviesan períodos de depresión y melancolía, "exagerando sus problemas de salud y conduciéndose a ellos mismos a la tumba".

Las variopintas reacciones de los familiares

La ayuda y el apoyo de los familiares son esenciales para cualquier paciente. Sin embargo, la reacción de los parientes hacia los enfermos críticos es variopinta.

Muchos no entienden lo que está pasando con el enfermo, por lo que recurren a la fe, por ejemplo colgando iconos religiosos encima de la cama con la espera de que Dios cure a sus parientes. En esos casos suelen aferrarse a cualquier mínima mejoría que experimentan como abrir los ojos y mover las pupilas, así como los cambios en los niveles de conciencia o del color de la piel. "Los familiares perciben tales síntomas como una garantía de la mejora de la salud, aunque en realidad no lo sea", precisa el intensivista.



No todos los entornos familiares asumen estos diagnósticos delicados de igual forma. Algunas familias se ven desbordadas y se vienen abajo. "No quieren visitar al enfermo y preguntan cuándo pueden empezar a organizar el funeral", evoca Zhírov.

Acostumbrarse a la muerte

Aunque es difícil imaginar que los seres humanos puedan acostumbrarse a ver expirar a muchas personas ante sus ojos, sí es el caso de los intensivistas. "El hombre se adapta a todo, pero el modo de hacerlo depende de cada persona", asegura el doctor del hospital clínico moscovita. Uno de los ejemplos más llamativos que ayuda al médico a acostumbrarse a acompañar a sus pacientes 'en el final del camino' es el humor negro, que se emplea ampliamente en la medicina.

Además, el galeno ruso reconoce que quienes trabajan con enfermos críticos son "adictos al estrés". Durante las vacaciones o fines de semana "los intensivistas no experimentan emociones tan fuertes, por lo que tratan de compensarlas". Por ejemplo, dedicándose a deportes o actividades extremas, concreta.

Sin embargo, el especialista en cuidados intensivos ruso admite que el ser humano no puede adaptarse "totalmente" a las experiencias que vive, por lo que es presa de lo que él llama el 'síndrome de quemarse por el trabajo'. Es decir, su mente desarrolla un mecanismo de protección psicológica que consiste en excluir de forma parcial o completa las emociones como respuesta a una experiencia traumática.

"Apreciar la vida cada vez más sea esta mala o buena"

A pesar de la dureza del trabajo del intensivista hay médicos que empiezan a valorar cada momento de la vida al ver lo frágiles que somos ante la muerte. "Cuando ves que un hombre se debate entre la vida y la muerte y cómo incluso la medicina moderna no es capaz de detener muchas enfermedades, empiezas a apreciar la vida cada vez más, sea esta mala o buena", reconoce el doctor. No obstante, hay otros especialistas, relata el intensivista, que se endurecen y parecen ajenos al sufrimiento.

"Todo lo que se puede comprar con dinero, no es un problema. De momento, nadie ha conseguido comprar la salud".

Para algunos médicos el desgaste laboral les empuja a cambiar radicalmente de forma de vida, incluida la profesión. Los hay que optan por abandonar el trabajo médico y dedicarse a la ciencia o trabajar como representantes de compañías farmacéuticas, recuerda.

¿Se puede perder la esperanza en la lucha por la vida?


En ese sentido, el profesional sanitario del citado hospital clínico de Moscú recalca que a menudo la última fase de la vida de un enfermo viene dada por los aspectos legales y financieros de una institución médica y el profesional tiene que adaptarse y "luchar hasta el final". "Si el intensivista es presa del pánico, quiere decir que es demasiado tarde para salvar una vida", matiza. 


freepik.com/RT

"Todo lo que se puede comprar con dinero no es un problema. De momento, nadie ha conseguido comprar la salud", sentencia el especialista del hospital clínico de la Primera Universidad Estatal de Medicina I.M. Séchenov.

Lo que parece claro es que su experiencia con enfermos críticos ha hecho más descreído a este intensivista. Las imperfecciones de la medicina moderna y la falta aún de medios técnicos para tratar con éxito enfermedades como el cáncer son "la principal prueba de la inexistencia de Dios". Con todo, este médico, como el resto de compañeros, muestra una inquebrantable fe en poder ayudar a los demás. La vida humana "es inestimable", resume.

RT