jueves, 23 de febrero de 2017

La historia de Plutón y cómo dejó de ser un planeta

Se cumplen 87 años del descubrimiento del pequeño mundo de las afueras del Sistema Solar. Los últimos hallazgos muestran que es un lugar tan sorprendente como lleno de secretos



A principios de 1930 Clyde Tombaugh estaba inmerso en la que probablemente fuera una de las tareas más tediosas para un astrónomo. Tenía que buscar un nuevo planeta en el Sistema Solar, pero debía hacerlo de una forma bastante artesanal: a ojo. En concreto, tenía que comparar fotografías del cielo nocturno tomadas con varios días de separación para tratar de averiguar si alguno de los puntos luminosos se había movido. Dado que las estrellas están muy lejos, no se mueven con el paso de los días. Pero no pasa lo mismo con los planetas, que están mucho más cerca de la Tierra. Por eso, si un punto luminoso se mueve puede ser un planeta.

El descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh- WIKIPEDIA

Después de meses de duro trabajo, el 18 de febrero de 1930 Tombaugh halló el que parecía ser el noveno planeta en el Sistema Solar.

Apenas se sabía nada sobre aquel mundo, pero cuando el Observatorio Lowell (Estados Unidos) anunció el hallazgo, los buzones se llenaron de cartas con las sugerencias para nombrar al nuevo habitante del Sistema Solar.

Se rechazó llamarlo Cronos, Zyxmal o Minerva, entre otras muchas propuestas. Al final ganó la propuesta que hizo una niña británica de 11 años aficionada a la mitología clásica, Venetia Burney, que quiso nombrar al planeta en honor al dios romano del inframundo. Y así nació Plutón. Curiosamente, pocos meses después de aquello Mickey Mouse se hizo amigo del perro Pluto (Plutón en inglés). Y en 1941 un nuevo elemento químico recibió el nombre de plutonio, antes de saltar por los aires con la primera bomba atómica.

Aquel nombre recordaba por una parte que este nuevo mundo era muy lejano y estaba en un lugar tan oscuro y frío como el inframundo. Y por otra, las letras «P» y «L» de Plutón hacían honor a Percival Lowell, un millonario de Boston aficionado a la astronomía que inició la búsqueda de este noveno planeta. Y que, por cierto, fundó el Observatorio Lowell que descubrió Plutón.
El escurridizo noveno planeta

La historia del noveno planeta comenzó en 1905, el año en que Einstein publicó su Teoría de la Relatividad. Por entonces, se había observado una anomalía en la órbita de Urano, que para Lowell podía ser el indicio de que más allá había un planeta enorme que tiraba de él. Así que solo faltaba buscarlo.

Los astrónomos descubrieron un tiempo después que Plutón era en realidad un mísero planeta enano y que no podía ser ese gigantesco noveno cuerpo. Por eso, ya en pleno 2017, los astrónomos siguen buscando al Planeta X, que supuestamente falta por descubrir en el Sistema Solar. Eso sí, ahora no se considera que haga falta este planeta para explicar las anomalías detectadas en Urano.

La NASA descubre un nuevo sistema solar con siete planetas que podrían albergar vida

Los científicos han descubierto al menos siete planetas del tamaño de la Tierra que orbitan alrededor de la estrella enana fría conocida como TRAPPIST-1.


La vida puede haber evolucionado en al menos tres planetas en un sistema solar recientemente descubierto y que se encuentra a tan solo 39 años luz de la Tierra, ha anunciado este miércoles la NASA en una rueda de prensa convocada de manera repentina.

Los científicos han descubierto al menos siete planetas del tamaño de la Tierra que orbitan alrededor de la estrella enana fría conocida como TRAPPIST-1. Los seis planetas interiores se encuentran en una zona templada donde las temperaturas de la superficie varían de cero a 100 grados Celsius.

Se cree que al menos tres de estos mundos podrían contar con océanos, lo que aumenta la probabilidad de albergar vida.

"El descubrimiento de múltiples planetas rocosos con temperaturas de superficie que permiten la presencia de agua líquida hacen de este sorprendente sistema un futuro objetivo en la búsqueda de vida", declaró el astrónomo británico Chris Copperwheat.

Por su parte, el administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA, Thomas Zurbuchen, ha afirmado que el descubrimiento podría significar que "el hallazgo de una segunda Tierra no es una cuestión de 'si', sino de 'cuando'".

Debido a que el sistema está tan cerca de la Tierra, los astrónomos pueden estudiar las atmósferas de los planetas con relativa facilidad, lo que podría revelar una asombrosa diversidad de mundos cubiertos de rocas o de hielo. Ningún otro sistema estelar conocido contiene un número tan grande de planetas del tamaño de la Tierra y probablemente rocosos, señalan los científicos.

Pirámides, ovnis y bases secretas: desmontando los mitos sobre la Antártida

Vestigios de civilizaciones ancestrales, naves extraterrestres o bases escondidas en el hielo son algunos de los mitos sobre el continente helado que los científicos especializados en la Antártida quieren extirpar del imaginario colectivo de la población.


"Más de un siglo después de las expediciones que dan inicio a la conocida como época heroica de la exploración polar, la Antártida es todavía una tierra fértil para la ciencia ficción", dijo a Efe el paleobiólogo Marcelo Leppe, investigador del departamento científico del Instituto Nacional Antártico Chileno(INACH) y representante chileno en el Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR, por sus siglas en inglés).

Desde hace cinco años circula por internet un artículo que habla del supuesto hallazgo, por parte de "investigadores europeos y estadounidenses", de "antiguas pirámides hechas por el hombre bajo la gruesa capa de hielo y nieve de la Antártica".

La nota, acompañada de algunas fotos de Google Earth en las que se ve formaciones de hielo parecidas a las monumentales construcciones egipcias, asegura que el descubrimiento podría "cambiar nuestra percepción de la historia humana para siempre".

Aunque no se dan más detalles sobre quienes hicieron el descubrimiento, la nota fue replicada en más de 436.000 páginas web y difundida en distintos medios internacionales.

Lejos de civilizaciones ancestrales, el patrón geomorfológico de estas montañas antárticas obedece a la "estructura cristalina de las rocas y la erosión de los vientos racheados", explicó el paleobiólogo.

Según el científico, la existencia de civilizaciones antiguas en la Antártida es "totalmente imposible" puesto que se trata de un continente cuyas condiciones hacen imposible la supervivencia del ser humano.

Asimismo, se estima que la Antártida se congeló hace al menos 23 millones de años, muchos millones de años antes de la aparición de los primeros Homo sapiens, lo que refutaría la posibilidad de que los seres humanos la poblaran antes de su actual estado de congelación.

"La Antártida sigue siendo una de las últimas fronteras del conocimiento, un lugar inexplorado y misterioso sobre el que la gente tiende a especular", recalcó Leppe.

Desde principios del siglo XIX se ha escrito mucha literatura fantástica sobre el continente helado. Edgar Allan Poe inició el género de ciencia ficción polar con su novela "Las aventuras de Arthur Gordon Pym", lo siguió Julio Verne con su obra "La esfinge de los hielos" y continuó con ficciones cinematográficas como la película "La cosa", dirigida por John Carpenter y basada en el libro "¿Quién anda ahí?" de John W. Campbell.

"Este continente parece otro planeta, tiene zonas inexploradas y, además, hay muy poca gente que pueda visitarlo. Por eso creo que es fácil creer en explicaciones esotéricas o metarracionales", recalca Leppe quien asegura que el cerebro siempre trata de buscar explicaciones a lo desconocido. "A veces, es más fácil pensar que llegaron los extraterrestres".

Del mismo modo que fácilmente se encuentran imágenes de las supuestas "pirámides antárticas" también se pueden localizar en internet miles de páginas que hablan de la observación de desfiles de ovnis.

Otro de los mitos que circula por la red habla de una "confabulación entre los gobernantes mundiales" para supuestamente ocultar las civilizaciones encontradas en la Antártida.

"Esta información salió después de la visita del patriarca ruso a la base de su país en 2016. Yo estuve con él, estuvo comiendo con sus compatriotas, dio una misa y se fue. Me preocupa que la gente crea estas cosas tan rápidamente", lamenta el científico.

Según Leppe, la magia de la Antártida está en sus "características increíbles", como ser el continente más alto del planeta -con un promedio de 2.300 metros sobre el nivel del mar-, albergar bajo el hielo el punto más bajo de la tierra -situado a menos 2.555 metros- así como haber registrado la temperatura más baja de la historia, -89,4 grados Celsius, y ser el lugar más ventoso con rachas de hasta 304 kilómetros por hora.

Asimismo, acoge el 90 % del hielo de todo el planeta. "Hay tanto que se podría tallar un bloque de hielo del tamaño de una pirámide de egipto para cada ser humano", señala Leppe.

"Creo que los científicos debemos robustecer nuestra interacción con los medios para tratar de viralizar la otra visión de las cosas. Esta es una de las grandes tareas para nuestra anhelada sociedad del conocimiento porque el gran enemigo de la cultura siempre será la superstición", concluyó el científico.

EFE

martes, 21 de febrero de 2017

Sacrifican a 57 macacos por llevar "genes raros"

Después de aplicarles la inyección letal, las autoridades del zoológico al que pertenecían ofrecieron un funeral conmemorativo para "apaciguar las almas" de los animales.


Yuya Shino Reuters

El zoológico Takagoyama Nature de la ciudad japonesa de Futtsu, prefectura de Chiba, ha sacrificado a 57 macacos japoneses a través de un procedimiento de inyección letal, por considerar que eran portadores de "genes foráneos invasivos", informa el diario local 'The Japan Times'.

El zoológico adoptó a 164 simios de esta especie y consideraba que se trataba de especies 'puras'. Sin embargo, los empleados del establecimiento descubrieron a través de una prueba de ADN que la tercera parte de estos había sida cruzada con animales de otra especie, el macaco Rhesus, considerados en Japón como una especie foránea invasiva.
Una medida para proteger el ecosistema

Uno de los representantes del centro aclaró que las leyes japonesas prohíben mantener y transportar especies invasivas, incluso si se tratan de especímenes híbridos. Por esta razón, tomaron la decisión de sacrificar a los simios.

"Hemos tenido que sacrificarlos para proteger el ecosistema", declaró un oficial de la prefectura del Gobierno de Chiba. Muchos ecologistas japoneses aseguran que el sacrificio de especies foráneas es la única forma de mantener el balance natural de los animales nativos.

Para "apaciguar las almas" de los animales sacrificados, los empleados del zoológico ofrecieron un funeral en un templo budista cercano.

Sin embargo, no faltaron quienes se manifestaron en defensa de los animales sacrificados. A través de un representante oficial, el Ministerio del Medio Ambiente de Japón aseguró que en estos casos se aceptan excepciones y los zoológicos pueden optar por un permiso para mantenerlos. "Existen muchos establecimientos en el país que conservan animales raros clasificados como invasivos", aseguró el representante ministerial.

RT