lunes, 29 de agosto de 2016

Descubren el elemento que destruirá la Tierra

Según Caín, la masa de este agujero, distanciado de nuestro planeta por tan solo 26.000 años luz, es 4.1 millones de veces superior que la del Sol.



La galaxia que habitamos algún día podría ser tragada por este supermasivo agujero negro que se ubica en su centro, advierte el astrónomo Fraser Cain en una publicación realizada para el portal Phys.org.

Según Caín, la masa de este agujero, distanciado de nuestro planeta por tan solo 26.000 años luz, es 4.1 millones de veces superior que la del Sol.

“Se encuentra aquí mismo, en dirección hacia la constelación de Sagitario… Y en este momento está destruyendo estrellas y sistemas completos de estrellas; en ocasiones las consume, aumentando de es esta forma su masa como si se tratara de un voraz tiburón”, asegura el especialista.

Sin embargo, el astrónomo nos tranquiliza diciendo que, por fortuna, este gigante agujero no comenzará su banquete en la galaxia hasta dentro de mucho tiempo. Pero algún día la Vía Láctea va a chocar contra otra galaxia, un fenómeno que provocaría que el agujero negro destruya todo lo que lo rodea.

“Esto podría suceder dentro de unos 4 millones de años, cuando la Vía Láctea choque con Andrómeda”, aclara Caín.

Fuente: Grandes medios

¿Qué pasaría si la Luna no existiera?

Pablo Santos Sanz, investigador del Departamento del Sistema Solar en el Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC, en España, analiza en las páginas del rotativo ‘El País’ dos escenarios: por un lado, qué pasaría si el satélite de la Tierra desapareciera de repente, y por otro, cómo sería nuestro planeta si la Luna nunca hubiera existido.


Si de repente desapareciera la Luna…

El agua en océanos y mares se estancaría

Sin su satélite natural el clima de nuestro planeta cambiaría drásticamente, ya que al perder la fuerza de las mareas, provocadas por la atracción gravitatoria de la Luna, las corrientes de los mares y océanos verían modificada su dirección e intensidad.

Aumentaría el nivel del mar en las costas y el agua se redistribuiría hacia los polos. La disminución de la intensidad de las corrientes y la interrupción del sistema de drenaje y limpieza natural de los mares supondría un estancamiento de las aguas.

Esto tendría como resultado la inevitable pérdida de gran parte de las especies de vida marítima y de los animales y plantas que dependen de los mares y los océanos, como los que habitan en las costas.

Veranos de más de 100 grados e inviernos a 80 bajo cero

La gravitación lunar mantiene la inclinación fija del eje de rotación de la Tierra en unos 23 grados respecto al plano de su órbita. Si la Luna desapareciera de golpe el eje de rotación terrestre perdería su estabilidad, lo que conllevaría una alternación de las estaciones. Serían habituales veranos con temperaturas de más de 100 grados, e inviernos a 80 bajo cero, con las adaptaciones que ello implicaría para la vida animal y vegetal.

Vientos de más de 300 kilómetros por hora

El caso más extremo sería el alineamiento directo del eje de rotación de la Tierra hacia el Sol, lo que provocaría que en una parte del planeta reinaría la oscuridad completa y la otra estaría bajo la acción permanente del sol. Vientos de una velocidad extrema de más de 300 kilómetros por hora azotarían la superficie de la Tierra como consecuencia de las drásticas diferencias de temperatura.

Vida en la frontera entre dos mundos

En este caso se erradicaría casi por completo toda la vida en ambos hemisferios. Las especies solo podrían sobrevivir en el ecuador, justo en la frontera entre el mundo de la oscuridad y el de la luz eterna.

Extinciones masivas

La gran mayoría de los animales y las plantas serían incapaces de adaptarse a la nueva situación, lo que se reflejaría en extinciones masivas.

Si la Luna nunca hubiera existido…

En el mejor de los casos, la vida habría tardado más tiempo en aparecer

Unas mareas más débiles en el océano primitivo habrían dificultado la mezcla y la fricción de sustancias, por lo que no se habrían dado las condiciones necesarias para que surgiera vida, o esta habría aparecido cientos de millones de años más tarde.

Fuertes vientos

El día terrestre duraría ocho horas. Debido al aumento de la velocidad de rotación de la Tierra también serían mayores los vientos que se producirían en su atmósfera, que alcanzarían por lo general velocidades de 160 o 200 kilómetros por hora.

Vida más primitiva o con biología distinta

La inestabilidad de la inclinación del eje de rotación terrestre derivaría en variaciones extremas de temperatura y provocaría un clima radicalmente diferente al que conocemos. Todo esto se reflejaría en las formas de vida terrestre, que serían totalmente distintas a las que existen en la Tierra para poder adaptarse a un mundo de extremos, o bien serían más primitivas.

La ciencia habría tomado otros derroteros

Si aceptamos que una Tierra sin la Luna pudiera estar habitada por seres inteligentes, su ciencia se hubiera desarrollado de una manera muy distinta a la nuestra, ya que muchos de los conocimientos que tenemos de campos tan distintos como la agricultura y la astronomía se deben al estudio de las fases lunares. Estas permitieron calcular la distancia entre la Tierra y la Luna, la Tierra y el Sol, las dimensiones de los cuerpos celestes y, en definitiva, hacer entender al hombre que no es más que una mota de polvo en la inmensidad del universo.

Fuente: Grandes Medios

Hallan huellas humanas gigantes en China: Pies Grandes?

Un grupo de fotógrafos encontró este miércoles una serie de huellas gigantes de pie humano fosilizadas en una roca en el pueblo chino de Pingyan, en la provincia Guizhou, informa el portal chino Sina. Una de las huellas, que podría remontarse a tiempos remotos, tiene la forma de un pie izquierdo y es casi dos veces mayor que un pie humano real.



Los investigadores están llevando a cabo un estudio de las huellas para determinar el origen de las marcas gigantes en la piedra antigua y explicar el origen y la datación de estas huellas de pie.

No se trata del primer hallazgo de este tipo de huellas gigantes de pie. En 1912 el granjero sudafricano Stoffel Coetzee encontró una de 128 centímetros de largo y 60 de ancho.

Fuente: RT

Por qué los tiburones son imprescindibles para el océano

Recientes ataques de tiburones en diversas playas del Océano Pacífico mostraron a los tiburones como animales temibles y peligrosos para los seres humanos. Y, sin duda, estos peces merecen nuestro más amplio respeto y prudencia.



Sin embargo, es importante entender que el tiburón es una pieza clave en los ecosistemas en los que se encuentra, y que muchas de sus especies se encuentran en peligro de extinción.

Un estudio que determina el estado de conservación de 64 especies de tiburones oceánicos develó que el 32 por ciento está amenazado de extinción, principalmente debido a la sobrepesca. Según otra investigaciónpublicada en Marine Policy, se pescan unos 100 millones de tiburones cada año.

Es decir: estos animales, que sobrevivieron 450 millones de años, podrían ser eliminados en las próximas décadas, causando graves problemas en los ecosistemas marinos.

En el Mes del Tiburón, entiende por qué es fundamental que esto no suceda y por qué debemos protegerlos.

Mantienen a las poblaciones de peces

Los tiburones son muy eficientes a la hora de elegir sus presas: se alimentande las especies más abundantes y suelen ir tras los peces más viejos o enfermos. Algunos también limpian los cadáveres que quedan en el fondo del mar. De esa manera, hacen que la población se mantenga equilibrada y libre de enfermedades. Esto fortalece las reservas genéticas de la especie y genera una población más saludable.

Los tiburones se encuentran en la cima de toda cadena alimentaria y son una pieza fundamental. Un estudio que analizó la función de los tiburones en un ecosistema del pacífico colombiano reafirmó que ocupan uno de los primeros lugares de importancia estructural dentro del ecosistema. Eliminar al mayor predador puede significar el fin para muchas otras especies.

Protegen a los arrecifes de coral

Un equipo de científicos de Canadá y Australia descubrió que una disminución de las poblaciones de tiburones afecta negativamente a los arrecifes de coral.

Si hay menos tiburones en el ecosistema, aumentan las poblaciones de depredadores de nivel medio, lo que genera una reducción notable de los peces herbívoros. Estas especies son muy importantes para la salud de los arrecifes porque comen las algas que, en exceso, abruman a los corales jóvenes.

Los tiburones regulan la proporción de las especies que habitan un ecosistema y mantienen los hábitats vitales sanos

Su desaparición afectaría a industrias pesqueras

Las devastadoras secuelas de la eliminación de los tiburones en los ecosistemas ya se ha comprobado en diferentes lugares. Por ejemplo, en el oeste del Océano Atlántico la disminución de los tiburones punta negra que se produjo en 1990, llevó a un aumento en la cantidad de mantarrayas nariz de vaca, lo que afectó notablemente a la industria de los moluscos.

Su conservación es económicamente beneficiosa

Aunque el cuidado del ecosistema de los océanos debería ser motivo suficiente para proteger a estos depredadores, un grupo de investigadores comprobó que hacerlo puede ser también positivo a nivel económico. Un estudio de la Universidad de Columbia (UBC) informó que el ecoturismo relacionado con los tiburones genera actualmente más de 314 millones de dólares al año y que podría aumentar en la próxima década.

El autor del estudio que se tituló “Los tiburones valen más en el océano que en el menú”, Rashid Sumaila, aseguró que “la protección de los tiburones vivos, especialmente a través de las áreas protegidas dedicadas, puede beneficiar a un espectro económico mucho más amplio mientras ayuda a recuperar la especie”.

¿Imaginabas que los tiburones eran tan importantes para la vida en el océano? Ahora que lo sabes, súmate a una cruzada para protegerlos. Y si quieres conocer más a esta fantástica especie, no te pierdas la programación especial de Discovery por el Mes del Tiburón.

Fuente: Grandes Medios