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Científicos confirman la existencia de un nuevo estado de la materia: supersólido

Este estado paradójico combina características a primera vista contradictorias: sólido y líquido al mismo tiempo. Cuando la materia se enfrí...

martes, 25 de abril de 2017

Psíquico que predijo victoria de Trump asegura que la III Guerra Mundial comenzará en unas semanas

Las tensiones entre Estados Unidos, Rusia, China y Corea del Norte están aumentando. El año pasado Corea del Norte llevó a cabo dos pruebas nucleares y 24 pruebas con misiles balísticos, desafiando así seis resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíben cualquier prueba nuclear.




Y este año han continuado las pruebas con misiles, incluyendo una que falló cuando el misil explotó poco después del lanzamiento. Todo esto ha llevada a muchos analistas en conflictos internacionales a advertir que la guerra nuclear podría estallar en cualquier momento.

Los medios de comunicación han informado que el presidente Trump está reforzando el despliegue estadounidense en la región norcoreana mediante el envío del USS Ronald Reagan y el USS Nimitz hacia el Mar del Japón. Este nuevo despliegue se suma al portaviones USS Carl Vinson, impulsado por reactores nucleares, con casi 100 aviones de combate y acompañado por destructores, un crucero, y un submarino. Parece que por desgracia las profecías anunciadas por Nostradamus y compañía podrían cumplirse. Pero si a alguien aún le queda alguna duda, ahora el psíquico que predijo con exactitud la victoria presidencial de Trump y el último ataque a Siria asegura que la Tercera Guerra Mundial es inminente, e incluso ha dado fecha.

El principio del fin

Horacio Villegas, conocido popularmente como el “mensajero de Dios”, predijo en 2015 que Donald Trump ganaría las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero lo más sorprendente y aterrador es que el “rey Illuminati (Trump)” será el causante de la Tercera Guerra Mundial. También predijo que el presidente de los EEUU atacaría a Siria, que ocurrió después de que el líder sirio Bashar al-Ásad ordenara un ataque químico sobre su propio pueblo.

Villegas fue más allá en sus predicciones, diciendo que Rusia, Corea del Norte y China estarían involucrados en el conflicto. El “místico” explicó al tabloide británico Daily Star que su predicción de la Tercera Guerra Mundial se basa en sus propias visiones, estudios de la Biblia y profecías. El terrible evento provocará una gran devastación a nivel mundial.

Es más, hace poco dijo tuvo un sueño que reafirmo su predicción sobre lo que va a desatar el violento conflicto. En palabras del psíquico, vio en su sueño “bolas de fuego cayendo del cielo e impactando en la Tierra” y “la gente de todo el mundo estaba corriendo en un intento desesperado de esconderse de la gran destrucción”.

Para Villegas se trataba de un sueño simbólico, y las bolas de fuego eran nada y nada menos que misiles nucleares cayendo sobre las ciudades y pueblos del mundo. Pero el “mensajero de Dios” se ha atrevido a dar una fecha: la Tercera Guerra Mundial comenzara el 13 de mayo. ¿Y por qué esta fecha? De acuerdo con Villegas, coincide en el centenario de la visita de la Virgen de Fátima, o lo que es lo mismo la Virgen María, madre de Jesús.

En este día tan señalado para los católicos aseguran que la mismísima Virgen visitó un pueblo en Portugal para advertir a la gente de que si Rusia no se convertía a la fe católica, Dios usaría Rusia para “causar una catástrofe mundial”. La última visita de la Virgen a Fátima fue el 13 de octubre de 1917, por lo que la Tercera Guerra Mundial podría acabar un 13 de octubre.

“El mensaje principal que la gente necesita saber este que esté preparada del 13 de mayo al 13 de octubre de 2017, esta guerra sucederá y provocará mucha devastación y muerte”, dijo Villegas.

Además, Villegas ha asegurado que los ataques estadounidenses sobre una base siria han sido producto de una “falsa bandera”, un montaje para preparar a la población de lo que está por venir. Al parecer, Corea del Norte será el próximo objetivo de los Estados Unidos y seguidamente Rusia y China también se involucrarán, provocando la Tercera Guerra Mundial. El psíquico explicó que sus visiones están respaldadas por las profecías de Nostradamus, quien en la centuria 2, cuarteta LXII, auguró un destino calamitoso para la humanidad: “Mabus pronto morirá; aquí empezará un horrible destino para bestias y gentes para quien la busca; la venganza se verá. Ciento, mano, sed, hambre, cuando el cometa pase”.

En un principio Villegas y muchos expertos pensaron que Mabus podría ser Barack Obama, pero ahora creen que será el presidente de Siria, Bashar al-Ásad. Si Trump consigue matar al presidente sirio entonces se cumplirán las profecías y será el principio de la Tercera Guerra Mundial.

¿Crees que dentro de unas semanas comenzará la Tercera Guerra Mundial como predice Horacio Villegas?

Fuente: mundoesotericoparanormal / MF

Maneras en las que nuestro cerebro nos engaña para creer en teorías conspiranoicas

Chemtrails, señales de móvil cancerígenas, vacunas que provocan autismo, extraterrestres ocultos entre nosotros... Millones de ciudadanos en todo el mundo creen en alguna teoría de la conspiración. ¿Qué lleva a una persona aparentemente racional a dar por ciertas estas historias?



No se trata de un problema de cuatro chiflados encerrados frente a una conexión a Internet con un gorro de papel de aluminio en la cabeza. Un reciente estudio calculaba que, solo en Estados Unidos, la mitad de la población cree en alguna teoría de la conspiración relacionada con la medicina.

Los escépticos a menudo tachan de estúpidos a quienes creen este tipo de leyendas urbanas que han encontrado en las redes sociales el caldo de cultivo perfecto para propagarse. Sin embargo, es un error que no ayuda a disiparlas. No se trata de una cuestión de inteligencia. Una persona puede ser perfectamente racional para la mayoría de asuntos de su vida y sin embargo creer ciegamente en una teoría que desafía la lógica más flexible.

El culpable de estos deslices de nuestro sentido común es nuestro propio cerebro. Las teorías de la conspiración están diseñadas para aprovecharse de la manera en la que procesamos la información. Estos son algunos de los rasgos de nuestra mente que nos convierten en víctimas perfectas de este tipo de historias virales:

Causalidad intencional y paranoia

Nuestro cerebro ha evolucionado durante miles de años para convertirnos en auténticos paranoicos, porque la paranoia es muy útil para nuestra propia supervivencia. Si estamos en el bosque y oímos un ruido en un matorral, nuestro cerebro tiende a pensar automáticamente que se trata de un animal peligroso y no del viento, porque pensar que se trata solo del viento e ignorarlo podría ponernos en peligro. Estas mismas conexiones son las que nos hacen pensar que todo debe tener una explicación y una causa intencionada. Nos cuesta creer en la casualidad y en que no pasa nada.

Reconocimiento de patrones


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Uno de las habilidades más increíbles de la mente humana es su capacidad para encontrar patrones significativos y anomalías a nuestro alrededor. Es la base de nuestro uso del lenguaje, de nuestra comprensión del entorno y lo que nos permite hacer predicciones en base a datos.

El problema del reconocimiento de patrones es que, por usar un simil de los cómics, es un superpoder que no controlamos. Nuestro cerebro busca patrones constante y compulsivamente. Es la razón por la que vemos caras en todo tipo de objetos, y también la razón por la que vemos patrones en sucesos sin ninguna relación.

Sesgo de confirmación

El juguete favorito de nuestro cerebro cuando decide trolearnos. A las personas nos cuesta mucho asumir que estamos equivocadas en algo, especialmente si ese algo forma parte de nuestra filosofía o visión del mundo. En consonancia, tendemos a buscar información que avale esa idea y a unirnos a otras personas que compartan las mismas creencias, aunque sean erróneas.

De igual manera, el sesgo de confirmación es el que nos hace rechazar como interlocutores a las personas que tratan de sacarnos de nuestro error. Es el responsable de que, si crees en teorías de la conspiración, automáticamente pienses que yo no soy una fuente fiable por tratar de convencerte de lo contrario en este post. La causalidad intencional del primer punto se encargará, además, de hacerte pensar que en realidad queremos convencerte de ello porque somos parte activa en la conspiración.

Sesgo de proporcionalidad

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Nuestro cerebro tiende a establecer un equilibrio entre causa y efecto. En otras palabras: las causas pequeñas tienen efectos pequeños, y las causas grandes tienen efectos grandes. Cuando no encontramos ese equilibrio, nuestra mente tiende a buscar causas adicionales para equilibrar el problema.

Proyección de cualidades


Nuestro cerebro tiende a proyectar sus propios miedos y cualidades negativas en los demás. Es el mítico “Cree el ladrón que todos son de su condición” (lo que, de paso nos hace volver al punto de atribución causal). Curiosamente, este comportamiento es el que hace que personas que creen en una teoría de la conspiración ataquen fervientemente otras que no concuerdan con la suya.

Miedo

El miedo no es un sesgo de confirmación, pero es el catalizador que dispara todos los demás. Tenemos miedo de lo que no comprendemos bien. Tenemos miedo de que nos hagan daño a nosotros o a nuestros seres queridos. Tenemos miedo de no tener el control, y de ser vulnerables.

El miedo espolea al cerebro para que busque significados y patrones a nuestro alrededor porque saber lo que está pasando es lo único que nos puede quitar el miedo. Nos hace sentir que estamos preparados y alerta en lugar de esperando un golpe que no sabemos siquiera de dónde vendrá.

El resultado es que estamos dispuestos a creer en cualquier cosa, aunque sea terrorífica, porque somos incapaces de soportar la incertidumbre y la ausencia de explicaciones. La sensación de que entendemos el mundo que nos rodea es lo que nos hace sentir seguros. Creer en teorías de la conspiración es el remedio contra lo que más nos aterra de todo: reconocer que las cosas pasan por pura casualidad y que nada tiene sentido.

Los sesgos y mecanismos que citamos aquí son solo algunos de los que entran en juego cuando decidimos creer algo contra toda lógica. Esta página de Wikipedia cita muchísimos más. Si la lees es muy probable que descubras que tu cerebro te la ha jugado más veces de las que crees.



viernes, 21 de abril de 2017

Descubren un sistema solar con seis «Tierras» que podrían albergar agua líquida

Han detectado siete planetas en torno a la estrella TRAPPIST-1 que podrían tener agua en superficie. Seis son de tamaño y composición similares a los de nuestro planeta.

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A medida que avanza la exploración del espacio resulta más evidente que la Vía Láctea se encuentra totalmente repleta de lugares que podrían albergar vida. Desde este miércoles, sin embargo, estamos más cerca de decir que las cifras de posibles planetas similares a la Tierra es estremecedora. Un equipo internacional de astrónomos ha anunciado el descubrimiento de un sistema solar con siete planetas, entre los cuales seis son de tamaño y composición similares a los de la Tierra. Y no solo eso. Todos ellos podrían tener agua líquida en su superficie, al menos en teoría.

Michael Gillon, un astrónomo de la Universidad de Lieja (Bélgica), y primer autor del estudio que se ha publicado este miércoles en Nature, se mostró ilusionado: «¡Es un sistema impresionante! Y no solo porque hayamos encontrado tantos planetas, sino porque tienen un tamaño sorprendentemente parecido al de la Tierra».

Los siete se encuentran en la órbita de TRAPPIST-1, una estrella diez veces más pequeña que el Sol (solo un poco mayor que Júpiter) y de color asalmonado que se encuentra a 40 años luz de distancia en la Constelación de Acuario. Es una pequeña estrella roja, de tipo «m», una categoría que se caracteriza por su escaso tamaño, por su brillo tenue y por su vida extremadamente larga. Sobrevivirá miles de millones de años a la muerte del Sol.

El sistema solar de TRAPPITS-1- NASA/JPL-Caltech

En honor a ella, los planetas se han nombrado como TRAPPIST-1b, c, d, f, g y h, de más cerca a más lejos de la estrella. Según los investigadores, todos estos cuerpos tienen un tamaño parecido al de la Tierra y Venus, o ligeramente menor. Gracias al cálculo de sus órbitas, han podido también estimar su densidad, y por ello su composición. Al parecer, al menos los seis primeros planetas son probablemente rocosos, como el nuestro.

Además, y según los cálculos que han realizado, parece que los planetas c, d y f reciben una cantidad de calor de su estrella comparable a la que reciben Venus, Tierra y Marte, respectivamente.

Todos los siete planetas podrían albergar agua en superficie, si tuvieran una atmósfera adecuada, pero algunos son mejores candidatos que otros a cumplir esta condición. Los más interiores, b, c y d, son probablemente demasiado calientes, y el último de ellos, h, parece estar demasiado lejos como para que el agua no esté congelada, salvo que tenga fuentes alternativas de calor, como la actividad geológica. Por eso, los más prometedores son e, f y g, que están en la zona de habitabilidad de la estrella, allí donde es más probable que se den las condiciones adecuadas para la presencia de agua líquida en superficie.

Otro de los detalles que ha sorprendido a los científicos es que estos siete planetas están muy apiñados entre sí y, además, muy cerca de su estrella. De hecho, si moviéramos el sistema solar de TRAPPIST-1 hasta la posición del Sol, veríamos que sus planetas quedan muy dentro del anillo de la órbita de Mercurio. Están tan cerca, que el más interior apenas tarda un día en completar una vuelta completa en torno a su estrella: por eso su año dura un día.

Posible aspecto de TRAPPIST-1 f- NASA/JPL-Caltech

El hecho de que estén tan cerca hace muy probable que el tirón gravitacional de los planetas provoque fuerzas de marea capaces de generar actividad volcánica en algunos de ellos, según los investigadores.

¿Millones de Tierras?

Tal como ha explicado a ABC Enric Pallé, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), una de las cosas más interesantes de este hallazgo es que confirma que las pequeñas estrellas tipo m pueden tener varios planetas en su órbita, lo que las hace blancos muy interesantes para la búsqueda de vida extraterrestre.

Además, encontrar tantos planetas en esta estrella podría significar que la Vía Láctea y el Universo están repletos de planetas de tamaño similar a la Tierra. «Las estrellas tipo m, como esta, son las más abudantes del Universo. Forman el 75 por ciento de la Vía Láctea», ha explicado Pallé.

Como son muy abundantes es muy interesante buscarlas, pero hasta los últimos años los telescopios no habían sido capaces de detectarlas en suficiente cantidad. ¿Por qué? Porque aparte de abundantes, estas estrellas son pequeñas y poco brillantes. En todo caso, si este estudio y otros poco a poco van confirmando que no es extraño que estas estrellas acumulen varios planetas en órbita, el número de planetas de tamaño similar a la Tierra podría ser meteórico.

Si solo una parte del 75 por ciento de las 100.000 millones estrellas de la Vía Láctea tiene uno o varios planetas, la cifra de candidatos a Tierras ya sería de decenas de miles de millones. Si eso se multiplica por los 100.000 millones de galaxias del Universo, la cifra de planetas que resulta indica que es extremadamente probable que haya vida más allá de la Tierra. ¿Quizás en un sitio, o quizás en miles o millones? Aún está por ver.

Cómo ver un planeta a 40 años luz

El descubrimiento se ha realizado gracias a la observación de múltiples telescopios terrestres, principalmente el TRAPPIST-Sur, del Observatorio Europeo Austral (en Chile), al «Very Large Telescope» (VLT) y al Spitzer, de la NASA. Estas nuevas observaciones son la continuación de las que en mayo de 2016 hallaron tres planetas de tamaño y composición similares a los de la Tierra en la estrella TRAPPIST-1.

El método empleado para la detección ha consistido en analizar las variaciones de luz de la estrella para tratar de detectar el paso de planetas, lo que se conoce como tránsitos. Al igual que en el cine alguien puede tapar la pantalla cuando se pone delante del proyector, un planeta puede ensombrecer la luz que nos llega de una estrella cada vez que pasa. 

Como los planetas pasan delante de las estrella de forma regular, una vez al año (siendo su año su periodo orbital, o sea, el tiempo que necesitan para completar una vuelta), los astrónomos han podido estimar el número de planetas.

Gracias a un cabeceo que se produce en las estrellas a causa del tirón de los planetas, también se ha podido estimar las masas de estos. Y con masas y órbitas se ha podido calcular su densidad y composición.

Estos descubrimientos convierten a TRAPPIST-1 en un sistema tremendamente interesante para los científicos. A diferencia de lo que ocurre con estrellas mayores, como el Sol (cuya luz hace que los telescopios actuales se queden cegados por la luz y no puedan captar los tránsitos), con estrellas tan pequeñas como estas tan solo hará falta unos años para poder tener resultados sobre la composición de las atmósferas del sistema TRAPPIST-1. El telescopio Hubble, ya está analizando sus atmósferas, pero muy próximamente los potentísimos James Webb y el «European Extremely Large Telescope» se unirán a la tarea.

El triplete de la vida

¿Por qué es interesante analizar las atmósferas? Hasta que no se haga, no será posible saber si efectivamente podrían albergar agua en superficie, o si es posible que en ellos aparezca el triplete de la vida: una huella de gases de dióxido de carbono o metano, oxígeno y vapor de agua, que se considera como una prueba muy sólida de la presencia de vida en un planeta. Por lo menos por lo que sabemos ahora, solo podemos explicar la presencia de este triplete con la hipótesis de que haya vida presente, tal como ha explicado a ABC Enric Pallé, especialista en el análisis de atmósferas de exoplanetas. Otra opción sería que existierán fenómenos geológicos y atmosféricos totalmente desconocidos.

Actualmente se conocen entre 3.000 y 4.000 exoplanetas, planetas que orbitan estrellas lejanas, y en las últimas dos décadas se han ido descubriendo posibles exoplanetas de tamaño y composición similares a los de la Tierra. El último de ellos fue Próxima b, un planeta que orbita la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri. Es de esperar que en los próximos años se descubran exoplanetas en torno a estrellas pequeñas y débiles de tipo m, como TRAPPIST-1.

Pero sin irnos tan lejos, resulta que solo en el Sistema Solar hay un buen puñado de lugares donde es posible que la vida se haya desarrollado en el pasado. Marte, las lunas de Saturno (Titán y Encélado), una luna de Júpiter (Europa) y hasta quizás Plutón. 

Sus semillas se han ido encontrado en las últimas décadas en asteroides, incluyendo al gigantesco Ceres, y en cometas, como el famoso 67/P Churyumov Gerasimenko, que estudió la misión Rosetta. Por eso, cada vez parece más evidente que el ser humano no tiene motivos para sentirse tan solo en el Universo.

"Pequeño Anubis", el carnívoro de 34 millones de años hallado en Egipto

Washington (EFE).- Un grupo de científicos estadounidenses descubrió una nueva especie de mamífero carnívoro que vivió hace unos 34 millones de años en África y la bautizaron "Pequeño Anubis", en referencia a un dios del Antiguo Egipto, según publicó hoy la revista PLOS One.



Imagen de divulgación que muestra los restos óseos de una nueva especie de mamífero carnívoro, que vivió hace unos 34 millones de años en África, descubierto por un grupo de científicos estadounidenses y bautizado como "Pequeño Anubis", en referencia a un dios del Antiguo Egipto, según publicó hoy la revista PLOS One. EFE

El animal pertenece a un linaje extinto de mamíferos llamado "hyaenodon", cuyos ejemplares vivieron en Europa, Asia, Norteamérica y África y estuvieron entre los mayores carnívoros durante 40 millones de años, entre la desaparición de los dinosaurios y la emergencia de los parientes de hienas, perros y gatos.

Los restos fósiles, hallados en un sitio que data del período Eoceno (entre 56 y 33 millones de años atrás), permitieron a los investigadores darse cuenta de que estaban ante una especie nueva de Masrasector.

Los dos autores del estudio, Matthew Borths, de la Universidad de Ohio, y Erik Seiffert, de la del Sur de California, decidieron entonces bautizar a esta nueva especie "Masrasector nananubis", que significa "Pequeño Anubis".

"Anubis era un dios de la mitología del Antiguo Egipto que tenía cabeza de chacal y la cabeza del Masrasector se parece un poco a un chacal, pero más pequeño, y la especie vivió en Egipto, así que esas son las razones básicas y obvias del nombre", explicó Borths a Efe.

Pero hay más razones: en primer lugar, Anubis era un dios egipcio del "más allá" y sus sacerdotes supervisaban el proceso en el que los cuerpos eran embalsamados.

"La fosilización es el proceso natural de preservación de los muertos por un largo tiempo", comparó Borths.

"Anubis era el guardián de las tumbas y los cementerios, un protector de los restos mortales y un guía en la otra vida. Como paleontólogos, tratamos de proteger y comprender el pasado al traerlo de vuelta a la vida a través de la investigación. Anubis es un símbolo poderoso de esa responsabilidad", agregó.

A partir de estos fósiles, los investigadores pueden saber mucho del animal, sobre todo por la gran cantidad de restos encontrados.

"Tenemos los cráneos de múltiples individuos, muchas mandíbulas completas y algunas piezas del esqueleto", puntualizó Borths.

Con esos elementos, los investigadores podrán hacer comparaciones con otros registros fósiles más fragmentados que pertenecen a los parientes del Masrasector. De esa manera, podrán clasificarlos.

De hecho, para Borths, la nueva especie está tan completa que ahora puede convertirse "en la base para la comparación" en la línea de evolución de los hyaenodones.

Con los cráneos y los dientes también podrán saber de qué se alimentaba este animal, que podía cortar carne y era capaz de comer semillas y frutas.

Según Borths, una comparación con mamíferos actuales permite pensar que el Masrasector nananubis "debió haber sido un cazador rápido" que pudo haber acechado a sus presas, como roedores, damanes y algunos primates ocasionales.

"Tener un material tan completo de tantos especímenes significa que el Masrasector será una especie clave para desvelar la evolución de los hyaenodones y para comprender la evolución de los mamíferos carnívoros", señaló.

Borths espera así ser parte de los investigadores que intentan descubrir por qué este tipo de animales se extinguió.

"Los hyaenodones empezaron a desaparecer y fueron reemplazados por los grupos carnívoros modernos como los lobos y los gatos hace unos 15 millones de años", indicó el paleontólogo.

Entender por qué se extinguieron, consideró Borths, quizás permitiría prevenir la desaparición de especies de carnívoros actualmente amenazadas por cambios climáticos y del medioambiente.