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viernes, 26 de mayo de 2017

¿Por qué astrónomos de todo el mundo vigilan la «estrella de la megaestructura alienígena»?

Todo lo que sabemos y no sabemos sobre Tabby, la estrella cuyo brillo desconcierta a los científicos

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La estrella KIC8462852, también conocida como la «estrella de la megaestructura alienígena» o la estrella de Tabby, en honor a su descubridora, la astrónoma Tabetha Boyajian, es una de las más misteriosas del Universo. Se hizo mundialmente famosa en septiembre de 2015, cuando un grupo de astrónomos anunció una serie de extraños descensos en su brillo que no seguían ningún patrón aparente, con un comportamiento que nunca antes se había observado en una estrella. Aquellos eventos quedaron registrados en 2011 y 2013, por parte del telescopio espacial Kepler, que explora el cielo en busca de cambios de brillo provocados por exoplanetas que pasan delante de las estrellas.

Al principio, los astrónomos sugirieron que este misterioso fenómeno de oscurecimiento podía estar causado por el paso, por delante de la estrella, de una nube de cometas gigantes, una gran acumulación de polvo o los restos dejados por la colisión entre dos planetas. En una entrevista, un astrónomo aventuró la poco plausible hipótesis de que la luz de Tabby estuviera siendo alterada por una esfera de Dyson, una megaestructura construida por una civilización alienígena avanzada. Aunque todos los científicos apostaron por explicaciones naturales, lo cierto es que esta idea no podía descartarse, y KIC8462852 se convirtió en los medios en la estrella de la megaestructura alienígena.

La calma volvió meses después del anuncio de Boyajian y de que se propusieran una buena cantidad de hipótesis, posibles, pero nunca del todo satisfactorias. Por eso, astrónomos de todo el mundo se prepararon para el próximo oscurecimiento. Toda una red de telescopios de tamaño intermedio quedó lista para usar sus instrumentos más avanzados.

Alerta internacional

Recientemente, una alerta internacional les convocó para apuntar sus instrumentos hacia Tabby. El motivo fue la detección de un nuevo oscurecimiento de su luz, por primera vez desde la importante caída de 2013. La estrella dio algunas señales de que algo extraño estaba ocurriendo en abril y, entre la segunda y la tercera semana de mayo, los científicos constataron un oscurecimiento del 2 al 3 por ciento de su luz. Finalmente, astrónomos de todo el mundo han podido vigilar la estrella mientras estaba sufriendo uno de sus desconcertantes oscurecimientos.

Posible explicación del brillo de Tabby: la destrucción de un planeta- NASA, JPL-Caltech

Observatorios de todo el mudo han tratado de tomar datos de la estrella, en busca del espectro de su luz, algo así como una radiografía de la radiación que emite. Esto puede ayudar a entender su funcionamiento y a averiguar si sería plausible que delante de ella hubiera algo. Por ejemplo, si hubiera una nube de polvo delante de Tabby, la luz debería enrojecerse al atravesar la zona.

Finalmente, después de muchos días de intensas observaciones y conversaciones entre científicos, el brillo de Tabby está volviendo a sus niveles normales poco a poco. Ahora, habrá que esperar unos meses hasta que los investigadores puedan analizar los espectros y hacer una imagen de conjunto de lo ocurrido. Solo así se podría confirmar alguna hipótesis, como la de la presencia de una nube de restos delante de Tabby.

Además de esto, una de las claves que permitirían dilucidar los misterios de Tabby es confirmar si los oscurecimientos son periódicos o no. Esto permitiría saber mucho sobre la órbita de los supuestos objetos de sus alrededores, y descartaría que, sencillamente, el Kepler captó un fenómeno totalmente infrecuente: por ejemplo el choque de dos planetas capaz de crear una nube enorme de fragmentos, rocas y polvo.

¿Qué tiene de raro Tabby?

Tabby es una estrella amarilla blanquecina, mayor y más caliente que el Sol, situada a 1.300 años luz de la Tierra en la constelación del Cisne. Pero lo interesante es que es, con toda seguridad, la prueba de que los astrónomos están ante un fenómeno desconocido de la naturaleza o, tal como han sugerido los más atrevidos, ante la pista dejada por una civilización alienígena, aunque esto último es totalmente especulativo.

Imagen de la estrella en infrarrojos (izquierda) y ultravioleta (derecha)- IPAC/NASA

«Las estrellas no se comportan así, al menos que sepamos», ha explicado a ABC Héctor Socas Navarro, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que ha participado en las observaciones de la estrella de Tabby. «O estamos ante algo muy infrecuente, que no se había podido observar hasta ahora, o ante un nuevo fenómeno relacionado con la física de las estrellas».

La luz de las estrellas no se oscurece repentinamente, al menos según lo que se sabe hasta ahora sobre su funcionamiento. Sin embargo, se sabe que sí que puede ocurrir que un cuerpo, como un planeta, una nube de polvo o un enjambre de asteroides, pase delante de ellas y tape su luz. Por eso, desde la Tierra, los científicos observarían que su luz disminuye, y que lo hace con una frecuencia que se relaciona con la órbita de los cuerpos que pasan delante de ella. De hecho este es el truco que usan los telescopios para detectar los exoplanetas, a través de los llamados tránsitos.

El problema de KIC8462852, es que sus oscurecimientos han sido en ocasiones muy intensos (del 20%), y además han tenido una duración y una intensidad muy irregulares, de una forma que nunca se había visto en otra estrella. De hecho, si hay que barajar la hipótesis de que delante de Tabby hay algo que tapa su luz, no hay que pensar en un objeto puntual, como un planeta, sino en algo realmente grande, complejo e irregular.

Otro problema adicional es que si ocurriera esto, y la nube de asteroides o los restos estuvieran cerca de la estrella, los astrónomos deberían poder detectar una huella característica en el rango de los infrarrojos. Pero los científicos no han podido encontrar hasta ahora ni rastro de esta señal. Esto no descarta que Tabby esté tapada por este tipo de cuerpos, sino que quiere decir que por el momento no se puede confirmar.

¿Cómo fueron los eventos de bajada de brillo?

En 2011, la luz de KIC8462852 sufrió una importante caída de brillo, del 20 por ciento, que duró dos días. Para hacerse una idea de lo anómalo que es esto, basta recordar que cuando un planeta pasa delante de una estrella, la intensidad de su luz cae alrededor de un uno por ciento. Entonces, ¿qué puede haber que sea tan grande?

Una nube de cometas, otra de las hipótesis sobre la extraña estrella- NASA/JPL-Caltech

Después de esa caída, el brillo de la estrella sufrió subidas y bajadas durante unos diez días más. ¿Quizás algún tipo de cola estaba siguiendo a un objeto más masivo?

A continuación, Tabby volvió a la calma. Pero 700 días después sufrió una bajada de brillo más leve, que se extendió durante tres meses.

Para añadir más leña al fuego, otros investigadores midieron la luz de la estrella y concluyeron que Tabby se ha oscurecido un 3 por ciento en los últimos cuatro años. Entonces, ¿qué se puede concluir?

«Esta estructura de subidas y bajadas es muy extraña, y resulta muy difícil de explicar», ha reconocido Fernando Ballesteros, investigador en el Observatorio Astronómico de Valencia, quien recientemente ha publicado en la web ArXiv un borrador de artículo que espera publicar en Monthly Notices of The Royal Astronomical Society. Por eso, cree que cualquier explicación que se de sobre ella será rara, puesto que su comportamiento también lo es.

¿Un planeta Júpiter con anillos?

Una amplia «fauna» de objetos podría ser la explicación al extraño patrón de brillo de la estrella de Tabby. Pero Ballesteros ha propuesto un modelo que podría ser compatible con la última caída de brillo experimentada por la estrella.

«Nuestra propuesta es que un planeta tipo Júpiter muy joven, "hinchado", que estuviera rodeado por un sistema de anillos descomunal, podría ser la causa de esos oscurecimientos», ha explicado el astrónomo. Este sistema de anillos mediría cinco veces más que el ancho de la propia estrella, con unas dimensiones que serían compatibles a anillos que se han propuesto en el entorno de otros planetas. Aparte de esto, un sistema de asteroides troyanos, como los que siguen a Júpiter en su órbita, serían los responsables del segundo oscurecimiento captado en Tabby.

Los astrónomos han predicho que, si esta fuera la explicación, el próximo oscurecimiento debería ocurrir en 2021. Si antes de eso, la estrella vuelve a oscurecerse, esta hipótesis quedaría descartada.

¿Y qué hay de los alienígenas?

Por lo que sabemos, delante de Tabby podría haber un enjambre de asteroides, una flota de naves espaciales o una inmensa nube de moscas. Es mucho más improbable que las dos últimas explicaciones sean las correctas (sobre todo la última), pero aún así la idea de los extraterrestres catapultó a Tabby hacia la categoría de las estrellas más famosas.

La idea la lanzó por primera vez Jason Wright, un joven investigador de la Pennsylvania State University, cuando en una entrevista sugirió la hipótesis de que una colosal estructura alienígena, de tipo esfera de Dyson, podría ser una explicación para el brillo de Tabby. Aunque luego denunció la repercusión exagerada que tuvo esta idea, esta propuesta se propagó por internet más allá de su control.

Ningún científico ha considerado la hipótesis de la estructrua alienígena como la más plausible, y de hecho todas las propuestas para explicar lo que pasa en KIC8462852 hablan de opciones naturales. Pero, por si acaso, el Instituto de Búsqueda de Vida Extraterrestre (SETI) ya apuntó sus radiotelescopios a la estrella en busca de señales de radio procedentes de civilizaciones alienígenas. Por suerte o desgracia, no encontró nada.

Hasta que no se obtengan más resultados sobre la luz de Tabby, no se podrá descartar esta exótica explicación. Lo que está claro, es que si los astrónomos tienen éxito en resolver el misterio de Tabby, descubrirán nueva e interesante física, o algo aún más revolucionario.

El aumento global del nivel del mar se acelera más de lo que se pensaba

En la actualidad, los altímetros a bordo de satélites monitorizan constantemente los niveles del mar en todos los océanos, pero antes de su lanzamiento en 1992, la información sobre el aumento del nivel global medio del mar provenía de una red de mareógrafos ubicados a lo largo de las costas.

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"Estos instrumentos miden el nivel del mar relativo a su posición en lugares específicos de la costa y, por lo tanto, las medidas están contaminadas por el movimiento de tierras vertical de la corteza terrestre y por los patrones de variabilidad regionales que resultan de la redistribución del viento, de los cambios en la circulación de los océanos o por los efectos gravitacionales de la redistribución de masas de agua y hielo en la superficie del planeta", dice Sönke Dangendorf, autor principal del estudio que se publica en PNAS e investigador del Forschungsinstitut Wasser und Umwelt de la Universidad de Siegen (Alemania).

Según el investigador, hay un sesgo geográfico en su disponibilidad, especialmente en las primeras décadas del siglo XX. "Esto hace que sea muy complicado estimar una media global que no esté contaminada por las características locales de las regiones con mejor cobertura, y en consecuencia ha habido debates importantes sobre las tasas de incremento global del nivel de la mar prealtimétricos", subraya.

Las grandes discrepancias entre las anteriores reconstrucciones del nivel global medio del mar (1,3-2 mm/año para el siglo XX) tienen a los investigadores perplejos. "Las que muestran mayores tasas de aumento antes de 1990 son inconsistentes con las observaciones independientes y las estimaciones de las contribuciones individuales a partir de modelos climáticos, como por ejemplo la expansión térmica o la fusión del hielo de glaciares y de las capas polares", añade Sönke Dangendorf.

La reconstrucción de la evolución del nivel global del mar muestra un aumento más lento hasta 1993, momento en el que el incremento se acelera debido al calentamiento global. (Foto: Leny K Photograhy)

Por esta razón, el científico y sus colegas observaron más atentamente en su estudio los registros disponibles de los mareógrafos y la información auxiliar de los posibles factores de contaminación, y reconstruyeron la evolución del nivel global medio del mar desde 1902.

"Se seleccionaron solo los registros más largos y de más calidad, que son los que mejor cubren los océanos. A continuación, corregimos cada uno de estos registros del nivel del mar con respecto a todos los factores potenciales de contaminación, antes de hacer la media global. Esto minimiza el riesgo de traducir sesgos geográficos a la media global y añade todavía más confianza a nuestros resultados", explica Marta Marcos, investigadora en la Universidad de las Illes Balears y coautora del estudio.

La nueva reconstrucción muestra un aumento significativamente más lento del nivel global medio del mar antes de 1993, cuando empezaron las medidas de satélites, mientras que desde entonces coinciden con estas observaciones independientes de los satélites de 1993 a 2012. "El factor más sensible fue la corrección del movimiento de tierras vertical", explica Guy Wöppelmann, de la Universidad de La Rochelle (Francia).

"Mientras las anteriores reconstrucciones solo podían corregir un determinado proceso de movimiento de tierras vertical, el denominado ajuste isostático glacial, ahora ya somos capaces de añadir otros efectos locales", añade Wöppelmann. En la mayoría de las regiones, estas contribuciones han dado lugar, junto con algunos ajustes metodológicos, a una significativa corrección a la baja de las tasas de nivel relativo del mar antes de 1990 (1,1 mm/año).

Como resultado de esta corrección a la baja para el periodo anterior a 1990, toda la forma de la curva del nivel global medio del mar ha cambiado significativamente. Debido al carácter más plano al principio y a las altas tasas inalteradas durante las últimas dos o tres décadas, la aceleración del siglo XX se hace más pronunciada.

Una mayor aceleración demuestra una sensibilidad más grande del nivel del mar al calentamiento global, que ha aumentado debido a factores antropogénicos desde la década de 1970. "Esta aceleración ahora es más coherente con nuestra comprensión de los procesos individuales que contribuyen al aumento del nivel del mar que se observa. Durante el siglo XX, la fusión de los glaciares de montaña y la expansión térmica han dominado el desarrollo del nivel global medio del mar. Esto ha cambiado en las últimas décadas, cuando las capas polares de hielo empezaron a canalizar cada vez más masa de agua a los océanos", indica Dangedorf.

En la actualidad, las contribuciones de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida ya han superado la contribución de los glaciares de montaña. "Dado que las capas de hielo almacenan el equivalente a un incremento del nivel del mar cien veces superior que los glaciares, el aumento de su contribución amenaza muchas localidades costeras de todo el mundo", concluye el investigador. 

Fuente: UIB

Más de 1,5 millones de ballenas, delfines y marsopas habitan el Atlántico

Instituciones de nueve países europeos, entre ellos el Instituto Español de Oceanografía (IEO), llevaron a cabo durante el mes de julio un extraordinario estudio para conocer la abundancia y distribución de cetáceos en Europa y, tras un exhaustivo análisis de los datos recabados, han estimado en más de 1,5 millones las ballenas, delfines y marsopas que habitan estas aguas.

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La campaña SCANS-III es la tercera de una serie que comenzó en 1994 (SCANS) y continuó en 2005 (SCANS-II). En esta ocasión tres barcos y siete avionetas muestrearon un área de 1,8 millones de kilómetros cuadrados y más de 60.000 km lineales desde el estrecho de Gibraltar hasta Noruega durante 6 semanas en el verano de 2016. Varios equipos internacionales de observadores registraron miles de grupos de cetáceos de 19 especies diferentes.

La parte del estudio liderada por el IEO se llevó a cabo a bordo del buque Ángeles Alvariño en aguas oceánicas del golfo de Vizcaya y del oeste de la plataforma gallega. En ella participaron investigadores del Centro Oceanográfico de Vigo y de otras organizaciones españolas.

Los primeros resultados, presentados durante la última conferencia de la Sociedad Europea de Cetáceos (ECS), han estimado la presencia de más de 1,5 millones de ballenas, delfines y marsopas en el Atlántico europeo. Las especies más abundantes son el delfín común (468.000), la marsopa (467.000) y el delfín listado (372.000), con un total adicional de 158.000 delfines comunes o listados sin identificar. El número de individuos de otras especies de delfines fue de 28.000 delfines mulares, 36.000 delfines de hocico blanco y 16.000 delfines de flancos blancos.


El estudio ha identificado la presencia de unos 18.000 rorcuales comunes. (Foto: IEO)

También se estimaron las abundancias de otras especies capaces de realizar inmersiones a grandes profundidades para buscar sus presas, principalmente cefalópodos, tales como calderones (26.000), cachalotes (14.000) y zifios de varias especies (11.000). Además de unos 18.000 rorcuales comunes y 15.000 rorcuales aliblancos.

"SCANS-III es un buen ejemplo de cómo la colaboración internacional a nivel de la UE es necesaria para la evaluación de la situación actual y determinar las tendencias en la abundancia y distribución de estas especies de amplia distribución”, comenta Begoña Santos, jefa del Área de Pesquerías del IEO y responsable junto con Xulio Valeiras de la campaña a bordo del Ángeles Alvariño. “Esta información es necesaria para diseñar medidas de conservación adecuadas”, añade la investigadora.

Los resultados demuestran que el cambio en la distribución de la marsopa en el mar del Norte (del noroeste a la parte sur) que se apreció en 2005 en relación al 1994 se ha mantenido en 2016. Las estimas de abundancia muestran una tendencia estable de las poblaciones de marsopa, delfín de hocico blanco y rorcual aliblanco en el mar del Norte a lo largo de los 22 años de estudio.

En aguas españolas del Cantábrico y Galicia se han realizado más de 800 avistamientos de ocho especies de cetáceos distintas. Es necesario llevar a cabo al menos una campaña más en el futuro antes de que se pueda evaluar su estado de conservación.

Estas nuevas estimas de abundancia serán parte integrante de las evaluaciones de OSPAR sobre la calidad del medio ambiente marino del Atlántico Noreste y del buen estado ambiental en lo referente a las Estrategias Marinas europeas. Los resultados también permitirán determinar el impacto de las capturas accidentales y otras presiones humanas sobre las poblaciones de cetáceos, cumpliendo los requisitos de la Directiva Hábitats y del Acuerdo sobre la Conservación de Pequeños Cetáceos en el Mar Báltico, Atlántico Noreste, el Mar Céltico y el Mar del Norte (ASCOBANS).

"Los resultados de estas campañas internacionales a gran escala en las dos últimas décadas han ampliado nuestro conocimiento sobre la distribución y abundancia de especies de cetáceos en aguas atlánticas europeas, permitiendo que la captura accidental y otras amenazas antropogénicas sobre estas poblaciones se encuadren en un contexto poblacional, proporcionando una base sólida para poder evaluar su estado de conservación", explica el Prof. Philip Hammond, coordinador de SCANS-III.

La campaña, coordinada por la Universidad de St. Andrews, representa un esfuerzo internacional de científicos de nueve países europeos, apoyados por sus respectivos estados. Los socios colaboradores el Prof. Philip Hammond y Claire Lacey, de la Sea Mammal Research Unit (Universidad de St Andrews, Reino Unido); los investigadores Begoña Santos, Julio Valeiras y Camilo Saavedra, del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO; el Prof. Vincent Ridoux de la Universidad de La Rochelle (Francia); el Dr. José Vingada, de la Sociedad Portuguesa de Vida Selvagem; la Dra. Helena Herr y Dra.

Anita Gilles, de la Universidad de Medicina Veterinaria Hannover (Alemania); el Dr. Jonas Teilmann, del Departamento de Biociencia de la Universidad de Aarhus (Dinamarca); el Dr. Meike Scheidat, del Wageningen Investigación Marina (Países Bajos); el Dr. Nils Øiendel Instituto de Investigaciones Marinas de Noruega; el Dr. Patrik Börjesson, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas; y el Dr. Kelly Macleod, del Comité Conjunto para la Conservación de la Naturaleza (Reino Unido). (Fuente: Instituto Español de Oceanografía)

Los dinosaurios estuvieron a minutos de salvarse de la extinción

Hasta ahora, el consenso entre científicos era que la extinción de los dinosaurios era un hecho inevitable. No obstante, recientemente un grupo de investigadores ha desafiado esta teoría.

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Según ellos, los dinosaurios estuvieron a minutos de sobrevivir al impacto del meteorito que los llevó a la extinción hace unos 66 millones de años.

El equipo de científicos que propone esta revolucionaria hipótesis dice que, si el asteroide se hubiese estrellado en el planeta algunos minutos antes o después, los legendarios reptiles podrían seguir caminando en este momento.

¿Cómo es posible esto?

Debido a la rotación de la Tierra, unos minutos más o menos hubieran afectado radicalmente el lugar donde finalmente impactó el gigantesco cuerpo celeste. El objeto cayó en lo que hoy es Yucatán, pero de haber tardado más en atravesar la atmósfera hubiera descendido en el océano Atlántico u otro lugar.

El impacto en Yucatán fue tan letal para los dinosaurios porque esa área estaba compuesta principalmente de piedra caliza y sedimentos oceánicos evaporados, ricos en dióxido de carbono, azufre y el letal yeso. La colisión levantó estos materiales hacia la atmósfera, tapando el sol, un factor decisivo para la extinción.